Mike Wilson y Kalfukura

Mi amigote Mike Wilson (El púgil, Forja, 2008), prepara el lanzamiento de su novela ZOMBIE (Alfaguara, 2010). Se dió tiempo para escribir una reseña de KALFUKURA. Se las adjunto:

Cuando supe que Jorge Baradit iba a escribir una novela juvenil, inmediatamente pensé en Neil Gaiman y el éxito que tuvo al llevar su mundo a un público más joven. Cuando me llegó el manuscrito, me di cuenta que, a diferencia del caso de Gaiman, Kalfukura es mucho más que una reducción de conceptos apuntada hacia una determinada demografía. Es una pieza clave de la mitología metafísica que Baradit ha estado construyendo y rescatando desde que escribió La conquista mágica de América e Ygdrasil. En la superficie Kalfukura es un ejemplo quintaesencial del viaje mítico, narrado de tal manera que cualquier lector de 12 años en adelante pueda disfrutar de la historia. Sin embargo, justo debajo de la superficie del Chile de Leonardo Caspana (el protagonista de apenas 12 años), vibra un ritmo pre-simbólico e insondable. Esa vibración hace resonancia y te impulsa a acercar el oído a la tierra. En este aspecto, Kalfukura trasciende la novela juvenil y hace que el lector, cualquier lector, reevalúe la manera en que escoge identificarse con su Historia y el lugar en que habita. Incluso, se podría decir que Kalfukura funciona como un antídoto para la amnesia metafísica que prevalece desde la conquista. No se confundan ni titubeen ante la etiqueta de “juveníl”, en varios aspectos Kalfukura es la novela que posee más realismo y significado cultural que ha escrito Jorge Baradit.

KALFUKURA

Ediciones B, Santiago de Chile, 2009

Se lanza en noviembre de 2009 durante la Feria Internacional de Santiago.

SYNCO en “el Página”

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Gracias a Juan Carlos Ramírez Figueroa, SYNCO cruzó la cordillera y fue considerado digno de aparecer en el PAGINA 12  …XD XD XD.

Si bien en un arranque de sincronía notable mi apellido derivó en un inexplicable “Jorge BENDIT”, como el apellido de ese otro revuelve gallineros de fines de los ’60, Danny el Rojo, la reseña surfea por el libro con agrado y complacencia. Parece que el amigo Martín Pérez lo disfrutó. Me doy por pagado con eso y  agradezco muchísimo sus palabras, aunque no se libera de prejuicios y acusa a la novela de “indudablemente reaccionaria”. En fin, seguimos en la misma tontera, todos hablan por la herida y parece que me tengo que acostumbrar a ser filonazi-promarxista, dependiendo de quién reseñe.

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Las dos caras de La Moneda

El Extranjero > Pudo haber sido de culto, y sin embargo, SYNCO (Ed. B), novela de ciencia ficción de Jorge Bendit en la que Pinochet evita el golpe contra Allende, se transformó en el éxito del 2008 en Chile. Y ahora su autor es acusado de filonazi.

Por Martín Pérez

“¡Cagó el golpe!”, asegura el coloquial y contundente título principal de la portada del diario chileno Clarín, fechado el 11 de septiembre de 1973. Arriba de la contundente frase tamaño catástrofe, siempre a tono con la raigambre popular del matutino, aparece una volanta llena de admiración: “¡Chitas que es pulento el general Pinochet!”. Por debajo, otro título en el mismo estilo completa la información: “¡Merino y toda la marina golpista derechito al paredón del pueblo!”. Semejante ejemplar nunca existió en el mundo real, no sólo porque aquel sangriento golpe logró su cometido sino que también porque luego de su éxito las títulos populistas del diario Clarín –y todos los demás, salvo los tan cómplices de El Mercurio– dejaron de aparecer en los quioscos trasandinos. Pero por eso mismo es que en las primeras páginas de Synco aparece la reconstrucción de la tapa de un diario que nunca salió, contando esa noticia que nunca fue: el golpe de estado contra Allende fracasó, y que en contra del mismo se puso el mismísimo Augusto Pinochet. Porque es la forma más contundente con la que el escritor chileno Jorge Bendit puede empezar a desplegar la trama de su polémica segunda novela de ciencia ficción, una ucronía que se transformó en libro del año 2008 del otro lado de la cordillera.

En realidad, en el centro de Synco está, justamente, el experimento que bautiza la novela: un olvidado proyecto cibernético del visionario británico Stafford Beer que Allende autorizó justo antes del golpe. Aquella primitiva red informática que debía poner bajo un mismo comando la fuerza productiva chilena (casi una arcaica versión de internet), es el eje sobre el cual gira toda la imaginería de la novela de Bendit, una fantasía retrofuturista ambientada en un 1979 donde el golpe no tuvo lugar y un venerado Allende esta a punto de ser reelecto como presidente. Ese es el escenario al que se asoma Martina Aguablanca, la protagonista, una chilena hija del exilio que es enviada a Santiago por el gobierno de Venezuela, para intentar averiguar cómo es que el gobierno de Allende logró impedir el golpe. Y, de paso, cambiar la historia.

Porque el drama histórico chileno aquí se reescribe como farsa política (o más bien parodia). Y entonces cada aparición (o mención) que va desde Aylwin a Bachelet, parece tener ese objetivo en sí mismo, apenas el de aparecer en el texto. Como parte de la coreografía que acompaña al gran travestido de su historia: ese Pinochet que defiende a Allende en vez de ponerse al frente del golpe. Eso sí, hay que destacarlo: por cada vez que Bendit se enreda en los detalles de su reescritura de la historia también puede llegar a fascinar con la descripción de escenas increíblemente vívidas. Tanto a la hora de describir brutalmente todo el infierno que hay que convocar para que sea posible algo como Synco, hasta el momento en que entra en escena la gran invención de la novela: un increíble Carlos Altamirano, otrora líder del Partido Socialista de Chile que supo correr al gobierno de Allende por izquierda antes del golpe, que aquí es descripto como “un hombre mutilado, quemada la mitad de su cuerpo, suspendido por cuerdas y poleas, conectado a ruidosas máquinas de madera y acero, con cerdos sedados colgando de ganchos de carnicero, filtrando sangre y nutrientes que avanzan por gruesas mangueras transparentes”.

Gracias a una campaña promocional digna de una película, la edición de Synco se convirtió en uno de los eventos culturales del fin de año pasado en Chile. Las reseñas de los medios más importantes subrayaron el carácter filonazi de muchos de los divagues que Bendit pone en boca del conocido delirante Miguel Serrano, devenido aquí en canciller. También es cierto que semejantes peroratas tienen un lugar casi tan protagónico en su inquietante pero indudablemente reaccionaria novela como el proyecto de Synco. Y que al grito de “¡Ciberbolivarismo, compañeros!”, el sueño setentista deviene en pesadilla sin necesidad de botas ni golpes. “No le tengo fe al poder”, explicó Bendit en una entrevista. “El territorio chileno pedía sangre durante los ’70. De alguna manera, la historia habría cantado la misma canción con diferentes intérpretes”.

LINK COMPLETO AQUI

Revista de Libros_SYNCO

Javier Edwards Renard se despachó un texto de lujo este domingo en la Revista de Libros de El Mercurio.

“(SYNCO) instala en el lector escenarios y reflexiones de una complejidad e inteligencia poco habituales entre nuestros tímidos narradores.”

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Acá va completo.

Es una gran manera de comenzar este 2009.

Enjoy it!

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Ucronía Chile, primer Estado cibernético:
Synco: El juego del revés

Interesante el ejercicio que Jorge Baradit lleva adelante en Synco, explorando la historia que no fue, articulando escenarios, diálogos, hechos imaginarios, mezclando personajes ficticios y reales.

JAVIER EDWARDS RENARD

En su tercera novela, Synco, Jorge Baradit insiste en escribir al alero del subgénero de la ficción cibernética, con elementos de narrativa negra, del cómic, del disparate literario, como si el texto mismo fuese una especie de recipiente de recursos, palabras, imágenes, con el aire de una película de Terry Gilliam (Brazil), o de Jeunet y Caro (Delicatessen), pero sin renunciar a toques de utilería mágica, a recursos de historia chatarra con clara identidad latinoamericana y chilena. Esto, que puede sonar a la descripción de una escritura desechable y fallida, constituye, en las manos de Baradit, un ingenioso y eficiente recurso narrativo que le permite crear relatos entretenidos y de contenido inquietante, de esos que obligan segundas lecturas, que instalan en el lector escenarios y reflexiones de una complejidad e inteligencia poco habituales entre nuestros tímidos narradores.

Si bien es una novela llena de guiños, parodia histórica y del género de ciencia ficción, es también un relato muy bien construido, con una aguda mirada sobre el poder y la política. Synco es una ucronía: la imaginación de la historia bajo los efectos del cambio de uno o más hechos. En este caso, es el Chile después de 1973. Pinochet, nombrado por Allende en reemplazo de Prats, detiene el golpe militar y el gobierno socialista se consolida y crea el primer estado cibernético, un ejemplo universal, la verdadera tercera vía, un milagro. Sólo con esta premisa, y concediendo que Baradit conoce las posibilidades y limitaciones del material que utiliza, esta novela debería venderse como pan caliente. Interesante explorar la historia que no fue, articulando escenarios, diálogos, hechos imaginarios, mezclando personajes ficticios con otros que toman los nombres -y algo más- de personas reales. Allende, Pinochet, Fernando Flores, el propio Ricardo Lagos, Altamirano, por mencionar algunos, están aquí como una extrapolación de los sujetos reales que, por momentos, tienen inquietantes similitudes con ciertas esencias, con el alma imaginada por este escritor.

La ucronía del socialismo democrático -con los compañeros de Allende en pleno ejercicio del poder, bajo el imperio de Synco, la cibernética red informática desarrollada por Flores- es perfecta, pero sólo en la medida en que la perfección nunca llega a ser más que una perversión de lo posible: un extremo, un fanatismo, la imposición de algún tipo de mentira. La historia y la ucronía son la cara y el sello de una misma moneda, una manera de entrar en los intersticios de la historia para desmenuzar sus mecanismos y entender la forma en que finalmente se comportó.

En un esquema político de derechas e izquierdas, el texto de Baradit podría catalogarse como reaccionario. El imaginado socialismo de Allende ha llevado al país a un estado de cosas -distinta de la dictadura del proletariado imaginada por el Pinochet real- que en alguna forma se parece al estado militar y ordenado que se instala en la historia auténtica de la mano del general. Algo oscuro ocurre en ese espacio, secretos y ambiciones corren por la venas de esa red de ciber chatarra -Synco- que conecta al país con artefactos de un futuro tecnológico imaginado por George Orwell, en su novela 1984. Conspiraciones, eslóganes, control de la información, todo muestra un no fue que -como el juego del revés que monta Tabucchi en su cuento homólogo- se parece mucho, tristemente, a lo que sí ocurrió. Como en Synco Baradit escribe desde una mirada posmoderna, no comprometida, historia y ucronía son la gran metáfora del destino histórico, una cáustica ironía que parece afirmar que todo lo que nos ha pasado nos habría pasado igual si ciertos hechos hubiesen cambiado, bajo formas diferentes que nos son capaces de eximir a un pueblo de las lecciones que debe aprender.

De una u otra forma, Chile ha creído ser el ejemplo, el país único y distinto dentro de su vecindario: Allende lo intentó, Pinochet lo creyó y buscó convencernos y, en estos años de democracia y bienestar económico (cuya estabilidad se ve afectada por la recesión que acecha), hemos sentido que cumplimos un rol ejemplar y superior. Sin embargo, como plantea esta novela, a pesar de las apariencias hay algo que está más allá de ángeles y demonios, porque unos y otros comparten la misma naturaleza, y ese elemento común es lo que nos debe ocupar, quizá para entender dónde estamos y hasta dónde podríamos llegar. Historia o ucronía, en ambos casos no ha sido ni será más que el destino que se teje en la médula de lo que somos.

Javier Edwards Renard

Fuente original AQUI

Juan Manuel Vial

Es el segundo de los “críticos oficiales de la patria” que desata su ira contra SYNCO (pobre Juan Manuel, debe estar recuperándose de su ataque de bilis en estos precisos instantes). Y como está ocurriendo demasiado seguido, TODAS las razones que esgrime por las cuales SYNCO es una mugre despreciable que debería ser quemada en el altar de la literatura, son las razones por las que a mi y a mucha gente le encanta.

La Nación TV

Para quienes aún no han visto el trailer de SYNCO, LaNacion.cl lo dispuso en su LaNación TV.

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