LLUSCUMA, season finale

Hoy desperté con la muy extraña sensación de no tener que enviar el capítulo correspondiente a esta semana. A un escritor la obra lo posee o no es obra, y ese espíritu se niega a abandonarme del todo, no quiere irse y me cuesta desalojarlo, hay algo de cirugía dolorosa en ello. Las entregas de LLUSCUMA terminaron. Tiendo a quemar todas mis naves en cada proyecto, quedo drenado y humeando en un páramo sin entender nada. Hay algo suicida en ello, pero divertido, como irte de aventuras al Amazonas o andar en moto, en ambos casos te puedes matar. Me encanta tirarme por el acantilado e ir armando el paracaídas a medida que caigo. No me interesa defender ninguna imagen de escritor digno y si fracaso que sea en público, con cuática. No estoy preocupado de hacerme una carrera funcionaria ni construyendo un currículum coherente y respetable, así que puedo pasarla bien sin problemas.

Al venir de las artes visuales veo cada obra como parte de un proceso, pasos en sí irrelevantes que me conducen un poco más cerca de eso mayor, que se ve lejano. La obra no tiene por qué ser perfecta, la línea no tiene por qué ser recta, la obra tiene que ser un paso en falso hacia adelante cuando adelante es territorio desconocido, un fracaso asegurado, ojalá sea un fracaso muy nutritivo; un territorio nuevo, lluvioso, lleno de animales extraños y accidentes que te dejan heridas…pero NUEVO. Si ya lo hiciste, ya no vale; si funciona está obsoleto. Importa avanzar sin transar, dejar un asentamiento pero seguir hacia el sur, en vez de quedarse puliendo las tablas de la casita, lijando mil veces el palito de nuestro sedentarismo creativo para que quede perfecto-perfecto como le gusta al resto.

Quiero agradecerles por una de las experiencias más gratificantes que he tenido como escritor. La aventura suicida de exponerme semana a semana, como un profesional, en un ejercicio del desgarro en tiempo real y “en vitrina” para todo Chile fue alucinante. El escrituraje es una cuestión tan solitaria y privada que este giro a la exposición es sin duda un hito de la profesión y mío en particular. Conseguimos abrir un espacio para la literatura en un diario de circulación nacional y recuperar el ejercicio de comprar en un kiosco el capítulo de una novela. Además, como inesperado bonus track, el placer de trabajar nuevamente con el artista Martín Cáceres y sus maravillosos dibujos, que me interpretan como si alguna conexión telépatica hubiera entre ambos.

Les dejo el clip promocional de LLUSCUMA, con música original de LLUVIA ÁCIDA, para irse con música de fondo.

Gracias!!!

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