La memoria del territorio

La memoria de un pueblo es escoria que se adhiere a las esquinas de sus objetos, estática y ruidos de radios mal sintonizadas, voces grabadas y un manojo de fotografías amarradas con un elástico. La realidad se fabrica con memoria. La Historia que se enseña es un recuerdo armado de puntos de vista masticados en un escritorio. El historiador arma la memoria como se resuelve un crimen frente a un cadáver, como un paleontólogo ordena el esqueleto de un animal que nunca verá. Yo también quiero jugar a armar este cadáver como quien consulta las entrañas de una paloma, reordenar sus huesos y ver, como quien tira cartas de tarot, qué resulta de ello y qué me dice del futuro.

Quiero armar historia con el magma que tengo hirviendo en el estómago de mi territorio. Quiero exorcizar la imaginería encerrada en los museos y aventurarme soltando invunches y traukos a rienda suelta sobre Santiago de Chile. Qué es la realidad sino la acumulación de memoria inexacta, deteriorada, a medio borrar y filtrada por aparatos mal construidos, grabada con cámaras borrosas y cintas inflamables. Una acumulación de detritus, un simulacro, un puñado de fotografías amarradas con un elástico. Una tabla en medio del océano.

Si los chilenos despedazaramos nuestros mitos, nos los comiéramos y liberáramos la presión de nuestros demonios y pesadillas, habrían menos erupciones volcánicas y terremotos, estoy seguro.

Quise sacarle la espoleta al continente americano.

KALFUKURA no es una idea que tuve, es el residuo metabólico acumulado en los bordes de mi formación cultural desde que tengo memoria. El sincretismo entre forma indígena e imaginería europea copulan desde hace 500 años en la mente de cada chileno. A veces la acumulación se vuelve patológica y es necesario tomar medidas. Escribir una novela es una manera.

KALFUKURA es una alucinación.

La conquista de América fue efectivamente mágica, no hay secreto. Cortés llegó a México exactamente en el año en que los sacerdotes aztecas habían predicho que volvería Quetzalcóatl desde el oriente, el dios benéfico blanco y barbado. El caso de impostura sagrada y sabotaje desde el interior de la mente del imperio mexica más alucinante de la historia. Para mi mente eso no pudo ocurrir de casualidad, quiero creer que hubo un plan detrás, y que magos y cabalistas venían escondidos en las bodegas de las carabelas dispuestos a enfrentarse a chamanes y machis de la América Roja, conscientes de la fecha. Que el vendaval de hierro y pólvora que inundó el continente avanzaba, bajaba por la cordillera de Los Andes apagando los chakras de esa columna vertebral nevada conforme a ese plan.

Quiero creer que recuerdo la historia como se me arma cuando deliro y creo ver entre la niebla el desgarro de la tierra desde el fondo de mi estómago.

Desde siempre hemos buscado parecernos al hermano mayor. Las colonias fronterizas viven en la nostalgia del centro del imperio. Levantándose construcciones y refugios que los protejan de las inclemencias de la frontera, del horror al aborigen, cuando los aborígenes son ellos mismos. Hay que encararlo y la verdad va a salir sola, mientras tanto, querer parecer new yorker no es solo patológico, sino también patético.

KALFUKURA, es el viaje de un niño recorriendo Chile como quien recorre un camino iniciático para acceder a la Terra Incógnita, la Antártica, el lugar donde cayó la piedra azul, la diadema en la frente de lucifer cuando cayó a la Tierra. Lucifer es Lux Phoros, “el que trae la luz”, el lucero, Venus, la Wunyelfe Kushe, la estrella en la bandera mapuche y la estrella solitaria en nuestra bandera. La pachamama es la Virgen del Carmen, a ella se la conoce como “la estrella de la mañana”.

Chile como República mágica. Desde el fin del mundo.

KALFUKURA es mitoaventura?

Pero también es la construcción de un mapa metafísico en clave literaria de un Chile esotérico aún no definido, una novela del sincretismo sicótico extirpado desde la inconsciencia de un canalizador, en este caso el autor, particular. Es un ejercicio de mediumnicidad con el alma del territorio. Desatar sus mitos y demonios.

La memoria de la tierra gritando incoherencias desde el centro de la piedra azul.

Marrichiweu!

Comments

5 Responses to “La memoria del territorio”

  1. cabro gamarra on November 22nd, 2009 1:48 pm

    el imbunche te va a darte por el culo.

  2. Rafael Cheuquelaf on November 25th, 2009 12:34 pm

    LLUVIA ACIDA: “Kalfukura” (inspirado en la novela de Jorge Baradit)

    http://www.youtube.com/watch?v=0GqukXCEk60

  3. Christian Rodway on December 2nd, 2009 11:48 am

    Hola Jorge:
    Quiero felicitarte por “Kalfukura”, es un libro extraordinario en su recuperación mítica i mágica de nuestro territorio. Debería filmarse y ser conocido por todo niño y adolescente chileno, sus raíces, por los hijos de esa mezcla extraña de cabalistas, magos y machis, hijos destinados a equilibrar en si mismos lo que esta fuera de balance, mythos y logos.
    Las musas, allá en el origen de Grecia, le dijeron a Hesiodo que “contaban ficciones que parecen verdades, y también verdades, cuando querían”. Creo que tu libro tiene esta “trampa mágica”: quién lo lea debe decidir que es lo que se le contó. Muy notable, especialmente en estos tiempos señalados, donde la tierra y sus hijos indígenas se activan de nuevo…
    Un gran saludo, Christian

  4. Pilaraña on December 2nd, 2009 1:54 pm

    Recién terminé Kalfukura. Me demoré porque lo leí como cuando como chocolates y los saco de a uno, sólo en momentos especiales, para hacerlos durar.
    Lo podría haber leído en una tarde pero hice el viaje más lento para sentir la compañía de los niños. Y lloré incomprensiblemente junto a Leonardo.
    Ahora entiendo que para entrar en el libro tienes que volver a mirar como niño y a sentir como vitales esas cosas que de adulto minimizas.Volví a ser niña, a ser original y mágica con toda la fe y fuerza del universo.
    Gracias Jorge.

  5. Pilaraña on December 2nd, 2009 6:32 pm

    Se me olvidaba preguntar: ¿Melinao por el matador?

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