50 primeros KALFUKURA

Brothers!!!

Al igual que el año pasado, están separados en bodegas de Ediciones B, los primeros 50 ejemplares de KALFUKURA, primera edición, para ser entregados a los primeros 50 peñis que estén en la FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO este sábado 31 a las 16:00, en el stand de Ediciones B.

Los libros estarán timbrados, fichados y foliados del 001 al 050. Le lleva ilustración del autor, una hoja con el final alternativo (pie de la secuela en preparación) y 1 polera de EDICION LIMITADA (se mandaron a imprimir SOLAMENTE 50 numeradas, ni una más, gratis con cada libro), para aquellos que hagan el esfuerzo y se queden con una astilla de la Kalfukura.

Los invito a ir al stand de Ediciones B este sábado a las 16:00 horas (4 de la tarde) y quedarse con un pedacito de historia.

Un abrazo a todos!!!!!!

KALFUKURA, origen.

(Fragmento del origen mítico de la KALFUKURA, tal como es relatada en el corpus mitohistórico liberado en marzo de 2021, posterior a la guerra desatada por la lieración del territorio mapuche, el levantamiento del segmento argentino y la aparición del líder Fulgencio Quintremán, supuesta encarnación avatara del líder Calfucurá, montado en caballo blanco como las nieves de la Antártica)

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CAPITULO 12

“Chile tiene la forma de un sendero largo y angosto, pero también la forma de una pista de despegue. Es una carretera para aquéllos que quieren viajar hasta el otro lado.

Si usted lo recorre de punta a cabo, desde el desierto de polvo hasta el desierto de hielos, visitando los lugares sagrados. Si usted es capaz de reconocer cada templo natural y escuchar los consejos que cada lugar tiene para darle, entonces usted crece, se hace grande, fuerte y poderoso. Cuando llegue al final del camino, usted se vuelve un gigante preparado para saltar el mar y entrar a la Antártida y su secreto, como un guerrero de la Calfucura.”

Tahuapacac. Crónicas de las anomalías y consideraciones particulares acerca del territorio sagrado del Reyno de Chile.

Manuel Antinao Santander, 1945.

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CAPITULO 20

“El valle donde se ubica Santiago de Chile es un punto mágico importante en la América roja. Un valle que tiene un cerro del sol, el San Cristóbal, y un cerro de la luna, el Santa Lucía. Un brazo de aguas transparentes, hoy sucio por el color de las almas que habitan junto a él, los separaba del mismo modo como la Vía Láctea atraviesa el firmamento. En este lugar había caído un ángel portando una hermosa piedra azul en su frente. El impacto había formado el valle y la diadema había saltado, coronando así al cerro de la luna, el Huelén, durante milenios. Cuando los pueblos rojos llegaron de su largo viaje desde las planicies de Mongolia, encontraron este valle que no conocía la noche, iluminado desde el cerro de su centro por la joya con forma de corazón de pájaro. Durante cientos de años entraron en largas conversaciones con dioses y plantas para desentrañar los secretos de la enciclopedia que guardaba la piedra en su interior. El libro azul. Supieron que podían convertirla en un corazón para el territorio.

Los chamanes americanos tenían en su poder la Kalfukura, que equilibraría la vida y los vientos de todo el planeta; el regalo de un dios caído. Pero algo ocurrió: el esfuerzo mental que hicieron todos los chamanes de América, desde México hasta la Patagonia, para levantar el cerro del sol y el de la luna en medio del valle de Santiago, fue escuchado allá lejos, en Europa, por magos y alquimistas oscuros que se maravillaron con la energía desplegada. Se demoraron decenas de años, pero consiguieron organizar un viaje de conquista, con ejércitos y armas que podrían someter a las fuerzas indígenas y adueñarse de las tierras mágicas de América y, con ello, de su secreto más preciado: la Kalfukura, el corazón de la tierra.

La batalla fue terrible. Los conquistadores avanzaban con sus conjuros negros, sus demonios y sus cañones aplastando todo a su paso en dirección sur, como una marabunta de hormigas asesinas devorándolo todo a su paso en una carrera demente por robarle a los pueblos rojos su gema más preciada. La muerte se adueñó del paisaje, las aves luchaban desesperadamente contra sables y fusiles, los pumas interponían sus cuerpos contra las balas y la metralla; los árboles luchaban codo a codo junto a los hombres rojos intentando detener a la marea de fierro y dientes hediondos que no saciaba su hambre jamás.

Los incas, guardianes de la Kalfukura en su templo en la cima del Huayna Picchu, debieron retroceder hacia el sur cuando su imperio fue reducido a cenizas por la pólvora y los cuchillos oxidados. Los guerreros americanos que habían sobrevivido viajaban en penoso éxodo hacia el sur para organizar la última barrera, pero los magos europeos clavaban agujas en los centros de poder del territorio y destruían los templos y las antenas para hablar con el dios de los indígenas, para debilitar a sus chamanes y cegar a sus videntes, dejándolos aislados, sin comunicaciones ni fuerza para combatir. Solo los mapuche, ayudados por los despojos de los ejércitos azteca, maya, inca y amazónico, consiguieron detenerlos y darles dura batalla por cientos de años, defendiendo la puerta de entrada al refugio de la Kalfukura, en algún lugar de la Cordillera de Los Andes.

Fueron cientos de años de resistencia bravía, hasta que entraron el engaño, la tregua y el alcohol que perdió las mentes de los más bravos. El dinero, la culpa y la estafa horadaron el roble recio en el corazón del mapuche que cayó devorado por las termitas. Entonces entraron de nuevo, arrasándolo todo, consumiendo bosques y extirpando los minerales poderosos desde las venas de la madre tierra para debilitarla aún más y someterla.

Pero la Kalfukura ya no estaba. Dieron vuelta piedra sobre piedra buscando el tesoro, abrieron enormes forados, frenaron ríos y destruyeron bosques completos escarbando con los dientes pero no encontraron nada. Torturaron, mataron y chantajearon buscando su ubicación, pero nadie habló. Los que sabían se retiraron lentamente de escena y buscaron refugio en otros paisajes, se separaron para perderse mejor. No dijeron nada ni se comunicaron, dejando al azar que nunca es azar el momento de reunirse nuevamente y completar el sueño. Buscaron olvidar, recordar lo justo, solo las claves un puñado de adivinanzas para el futuro hecho de indicios y de pistas, pues de momento, la tierra estaba encadenada, sus venas eran drenadas y sus entrañas hechas pedazos y vendidas en mercados del oro y la usura.

Era tiempo de llorar, de lamentarse y de enterrar a los muertos, no de luchar. Tiempo vergonzoso, testigo del saqueo de la madre tierra, de su agonía y de su dolor.

Hoy nadie sabe escuchar los lamentos silenciosos de la tierra, nadie sabe leer sus mensajes ni escuchar sus conjuros. Cada vez habla menos y se desvanece de las mentes de los hijos de los pueblos rojos. La Pachamama, la Mapu, desaparece de los corazones de sus hijos como un puñado de pétalos cayendo en un acantilado oscuro. Se desliza entre las piedras igual que un recuerdo antiguo y desvanecido.

Manual secreto de instrucción para el combate urbano y adoctrinamiento.

Coordinadora Arauco-Malleco, 2009.

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CAPITULO 48

“Pedro de Valdivia llegó al valle más allá de las ciénagas de Lampa y Quilicura con su ejército intacto. Contempló extasiado sus verdes extensiones aptas para la agricultura y decidió fundar ahí la ciudad del Apóstol Santiago de la Nueva Extremadura en febrero del año de nuestro señor de 1541.

Yo estuve ahí cuando subimos al monte que los lugareños llamaban Huelén, la roca del dolor, y él buscó en los terrenos con calma y sosiego el punto exacto de sus deseos. Digo que cuando estuvo seguro, extendió su brazo y apuntó el lugar donde debíamos hundir la viga de madera que habíamos cargado desde Cusco con gran quebranto por su desmesurado tamaño y peso mayor al aparente.

La viga había sido elaborada en Francoforte por bibliotecarios de la Germania en madera de fresno y trasladada en barco secretamente hasta el Callao, en una nave con forma de pez que algunos decían que podía navegar bajo el océano.

Hubimos de cavar un agujero con palas hasta que un hombre pudiera estar de pie en su interior sin verse. Levantamos la viga con gran esfuerzo y la sostuvimos en vilo sobre el agujero con un ingenio de madera, tarugos y poleas. Entonces vino ese al que no le habíamos visto el rostro durante todo el viaje y se deshizo de sus cubiertas; era muy blanco y su cabello amarillo como el oro. Con sus ojos de azul oscuro, como las piedras pulidas, nos observó durante algunos minutos. Mi cabeza se nubló y recordé mi infancia cuando sus pupilas me miraron. Soltamos la viga, se clavó en el fondo y sentimos un grito horrible.

El hombre estaba ahí abajo, atravesado por la punta aguzada de la viga. Nos miramos entre hermanos porque ninguno supo decir en qué momento se metió dentro aquél hombre, Dios lo tenga en su santo seno. La viga quedó de pie, uno de los nuestros dijo que el valle había cambiado un poco de color y todas las aves que iban en vuelo cayeron a tierra de inmediato. Tapamos el agujero con tierra y piedras. Nadie volvió a hablar de él.

Alrededor de la viga se demarcó la plaza de armas de la ciudad del Apóstol Santiago de la Nueva Extremadura, después el alarife Pedro de Gamboa trazó el damero y las cuadras donde se levantarían las construcciones.

Hoy, mientras camino por las calles de la ciudad que ayudé a fundar, no puedo dejar de angustiarme cuando cruzo la plaza y veo la Catedral de Santiago, el punto donde nació este país y pienso que ahí abajo aún está el hombre de cabellos amarillos, el asesinato sobre el cual se fundó todo esto, atravesado por una viga que mató algo en este valle. Me preguntó quién habrá sido, cuál habrá sido su nombre y su predicamento.”

Historia verídica del Reyno de Chile, relatada por uno de sus fundadores principales.

Antonio Lope de Badajoz

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(fragmentos del origen de la piedra llamada kalfukura y el territorio de chile y santiago de la nueva extremadura, abandonado de la manos de dios desde lo tiempos de la reconquista y el terror de las mesnadas de la piedra azul)

KALFUKURA en La Tercera

Andrés Gómez, del diario La Tercera, conversó conmigo el jueves en un gran café de Bustamante con Rancagua que se ha convertido en el centro de operaciones del Baradverso, el “5º cheers”.

Líder de la nueva banda de escritores fantásticos chilenos, Baradit tomó por asalto la narrativa local en 2006 con Ygdrasil: una novela que mezclaba los mitos mapuches con el ciberpunk. Lanzada en España, se convirtió en un fenómeno de culto. Su siguiente título, Synco, fue una ucronía oscura y alucinada que alcanzó dos ediciones. Con Kalfukura, vuelve sobre las leyendas para relatar la “conquista mágica de América”.

Y bueh, el protagonista se llama Leonardo Caspana en realidad pero es un detallito menor XD XD

Gracias a Andrés y sigamos con este viaje a Corazón de la Tierra!!!.

Artículo completo AQUI

Synco en Terra.cl

Jorge Lagás, de Terra.cl, me llamó y hablamos largo y tendido sobre SYNCO y la serie de TV que -si dios, el estado y las constelaciones lo quieren- saldría para el 2011. Me sorprendió mucho (y me cagué de la risa) que me comentara de TRATO BESTIAL, la banda de hardcore punk en que milité durante los pinochet years y que de hecho la hubiera escuchado en esos tiempos!!! XD XD

Baradit todavía se sorprende de que el mismo Gobierno, a través del fondo Corfo que se acaba de adjudicar, le esté aportando los recursos para llevar su historia a un plano como la televisión.

“Imagínate, es agarrarle el poto a los dos fantasmas preferidos del país, Pinochet y Allende. Primero, no daba como para pensar que la novela tuviera apoyo masivo, y ya vamos en la segunda edición, ha vendido muy bien y está muy arriba en la mente de las personas. Y ahora peor aún, que el propio Estado, al que le estás poniendo una pequeña bombita, financie tu sabotaje”, comenta ácidamente.

la entrevista completa AQUI

KALFUKURA, la portada

Este es el boceto salido de la guata. Lo dibujé muy chiquito en el borde de un papel de fotocopia.

Carlos Eulefi, el gran ilustrador con el que quería trabajar, me envió algo completamente distinto. Muy mala dirección de mi parte. Gran trabajo en todo caso.

Sobre la marcha le envío un boceto fabricado a la rápida en illustrator. Bajé unas imágenes de Guamán Poma de Ayala escaneadas por la ® Det Kongelige Bibliotek y con filtros illustrator armé la idea.

Carlos captó con mucha facilidad el concepto y armó un boceto de mejor calidad sobre el que trabajar, eliminó la verdosidad, PERO todavía me pregunto por qué puso una foto de Nikola Tesla infiltrada en la composición (quiso sabotear con sus propios códigos, pero el único paranoico aquí soy yo XD XD)

El boceto siguiente, más trabajado. A Carlos le molestaba que la piedra se viera tan lustrosa “como comprada en alguna joyería de lapislázuli”, me dijo (efectivamente ahí la encontré XD). Pero quizá el trabajo de desgaste fue excesivo y le solicito volver a la idea anterior. Además, oscureció un poco más la zona superior para eventualmente recibir el lettering (títulos) sobre un fondo más contrastado.

El desgaste de la piedra quedó más moderado, pero la sentía muy opaca y le solicité que le agregara un pequeño “flare”, o brillito de cámara.

Hasta aquí sentía que estaba todo bien. El fondo estaba perfecto, la estrella de ocho puntas estaba quizá poco tenue, pero bien; el brillo. Ahora tocaba ensañar el lettering.

Primer acercamiento de lettering. Buscaba una tipografía que hablara de algo antiguo, un poco dura para insinuar trabajo en xilografía o metal, quizá un poco rúnico. Una tipografía más clásica, monumental para el autor y el subtítulo, para compensar.

En paralelo le tomé una foto a esta réplica de pistola antigua para la contratapa. Se la envié a Eulefi.

Y Eulefi me devolvió una joya de su trabajo en retoque fotográfico.

Le metí encima TODOS los textos que teníamos pensado…y quedó muy saturado

Acá entró la Francisca Toral, diseñadora gráfica de Ediciones B y tremenda profesional, ordenó la contratapa y me propuso una tipografía escrita a mano por ella para el título. Las observaciones fueron: achicar la inicial y la final (estaba demasiado “Señor de los Anillos”, llevando el libro demasiado a “literatura juvenil”), achicar el nombre del autor y reducir “El Mercurio”, en la cita de contratapa.

Le mandé este boceto a la Fran para corregir el título.

Ahora estamos a la espera del boceto final, para ingresar a imprenta y hacer nacer a la KALFUKURA de una vez por todas!!!