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Los boys de La Zanahoria publicaron una entrevista que me permitió decir un par de cosas.

P: ¿Desde cuando estas relacionado con la Ciencia ficción?

R: En realidad nunca he sido lector de ciencia ficción, quizá por eso me resultó tan fácil salirme de los cliché del género, simplemente no los conocía. Me molesta su dinámica auto referente que se alimenta de lo que otros escritores de ciencia ficción escriben, generando más que un género, una especie de ghetto endógamo. Soy más asiduo al cine de ciencia ficción, más ágil, más emparentado con la épica y la revolución que la literatura, que es lejos más fascista y conservadora.

Mi relación con la ciencia ficción viene de la fascinación infantil con las grandes extensiones, lo desconocido, la esperanza de un futuro sin límites y la exhuberancia visual. Me tocó ver Star Wars en el cine con 8 años, en 1978. Nadie puede salir igual después de eso.

P: Durante toda la lectura de Synco encontramos datos históricos, algunos básicos como la Editorial Quimantú o el GAP, pero hay otros datos históricos mucho mas acabados por ejemplo la fascinación de Miguel Serrano por el pueblo Mapuche o el discurso que hace Onofre Jarpa respecto a la relación entre inquilinos y patrones es una tesis relativamente nueva en la historiografía nacional defendida especialmente por Alfredo Jocelyn-Holt, por lo mismo no puedo dejar de preguntarte ¿sientes una devoción por la historia? ¿Por qué?

R: La historia es una construcción aleatoria que se fabrica a medida que surge el futuro desde la niebla. Las formas que produce son bellas y terribles porque se entrelazan al instante, como magma enfriado repentinamente. Me encanta la dinámica de los hechos históricos, ese espejismo que nos hace pensar que los hechos son producto de la conjunción de voluntades y cálculos, cuando en realidad hacemos malabarismos con aire.

No hay guión, es una improvisación en tiempo real; como ese mapa descrito por Borges escala 1:1 de todo un territorio.

P: La tecnología avanza y la fantasía a veces deja de ser ella misma para transformarse en realidad  como paso con Julio-Verne, ¿crees que se llegue algún momento a construir realidades virtuales como la que propones en tu libro?

R: Espero que no, mis fantasías no buscan ser proyecciones del futuro, predicciones científicas o videncias; sino más bien fetos deformes de mi inconsciente y su miedo, pavor, fascinación por la forma como se desarrollan los apocalipsis humanos. Soy un traductor de frases que me dicta el niño que todos guardamos adentro, aterrorizado o desconcertado por la magnitud de la realidad.

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El resto de la entrevista AQUI

Sergio Meier (1966-2009)

Recibí la noticia hoy en la mañana. Quedé helado y de verdad sentí que el cielo se oscureció un poco más. Sergio Meier, compañero de ruta en la pelea por la literatura fantástica nacional se había ido. Todo un personaje de este batallón de las sombras que integramos algunos, había perdido la batalla; un cáncer terminal se lo llevó la madrugada del viernes en el silencio de su Providence particular: Quillota. Dejó familia, amigos y por sobre todo obras: dos novelas publicadas y dos inéditas. En particular su “Segunda Enciclopedia de Tlön” marcó un hito en nuestra ciencia ficción, nadie había incursionado en el steampunk y Sergio, saltándose el subgénero antes siquiera de abordarlo, lo llevó en su libro a límites insólitos y alucinados.
Sin duda es una gran pérdida, una gigantesca para nuestras letras.

La muerte nos emboscó este fin de semana, estamos todos heridos y se llevó a Sergio.

Terrible, terrible.

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