Mythica.cl

Marco Rauch encabeza un proyecto editorial que tiene como objetivo no solo lanzar un título sino relanzar la industria de la novela gráfica y el comic chileno: Mythica. Habla con tanta convicción y confianza que le creo. Además, tiene razones de su lado, capacidad de gestión y (lo más importante) NADA de ego.

Hasta el momento el gran error de la industria gráfica nacional es que ha sido dejada en manos de los dibujantes. Los escritores escriben, los dibujantes dibujan, la gestión la hacen los señores de corbata y cabeza fría o queda la escoba (siempre y cuando no se lleven la pelota para la casa). Además, si no hay relatos que valgan la pena, la cosa va peor aún.

El comic es RELATO, antes que cualquier otra cosa, los dibujos vienen a la par o es solo un ejercicio masturbatorio sin corazón. A los extraordinarios dibujantes que hay en Chile, deberían unírseles los mejores escritores disponibles. Que venga Francisco Ortega, que venga Sergio Amira, Mike Wilson, Pato Jara, Alvaro Bisama, Alberto Rojas, y todos los talentosos para que el extraordinario arte de gente como Sergio Quijada, Huicha, Martín Cáceres, Nelson Daniel, Sergio Córdova, Peerro y tantos otros alcance las alturas que corresponden. Marco Rauch tiene pega para rato convocando a esos equipos.

Aquí, una colaboración a la página de Mythica publicada hace unos días:

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¿Por qué necesitamos novelas gráficas en nuestro país?

La pregunta es pertinente.Pero igual de válida a otras del tipo: ¿por qué necesitamos cine, novela, animación o historietas? La respuesta no es porque tenemos dibujantes que necesitan pega o cineastas deseosos de echar mano a las cámaras. La respuesta a todas esas preguntas es la misma: porque necesitamos contar nuestras propias historias, de otro modo quedémonos con las que nos llegan desde fuera, ¿cierto?. Y es ahí donde muchas veces hemos puesto la carreta delante de los bueyes, lanzándonos a dibujar cómics repletos de imágenes, relatos y personajes que no nos pertenecen, que responden exclusivamente a la necesidad de redibujar “lo que hemos visto en otro lado”, sosteniendo en el aire ese veneno tóxico que es la otredad cultural. Hoy se cumple una semana de la muerte de ese contador de relatos llamado Miguel Serrano. En el muy lejano 1938 lanzó un llamado que se mantiene plenamente vigente.

“El deber de nuestra generación es organizar la vida conforme a la verdad, conforme a ella misma. América del Sur, continente nuevo, se contagia de Europa. Siendo que aquí podemos vivir distintos, realizar lo cierto”.

Los relatos generan mitos, los mitos florecen en el territorio al que pertenecen. Si no somos capaces de reconocer los propios, desarrollarlos y hacerlos florecer, todo esfuerzo por levantar cualquier medio de expresión va a perecer, va a estallar en el cielo como un fuego artificial, cayendo rápidamente en el olvido.

Antes que todo está la palabra, la historia. Desde la historia nace el mito, poderoso porque tiene sus raíces en nosotros mismos. Mientras no hayan relatos propios no habrá cine, novela o comic que se sustente.

¿De dónde nacen esos relatos propios?

Esa es la pregunta del millón y no hay respuesta posible, porque no hay entrada marcada para ingresar al bosque de Logres, cada uno entra por donde quiere (por donde puede) sin asegurar ello que saldrá enarbolando el grial. Somos una colonia cultural acostumbrada a definir al vanguardista como “aquel que primero llega a Chile con la nueva tendencia europea”, un vecindario suburbano cómodo que espera a que los caminos estén predefinidos para transitar por ellos. No somos exploradores, hacemos turismo aventura por rutas ya abiertas por los verdaderos exploradores ¿Y por qué es ésto?, porque no sabemos experimentar, la experimentación DEBE tolerar el error, debe tolerar la excentricidad, debe aplaudir la obsesión, la búsqueda no necesariamente exitosa, valorar esa pequeña cosa que alguien descubrió aunque el resultado general sea malo. En vez de aquello preferimos copiar la perfección obtenida por otros y darnos golpecitos en la espalda por la viñeta linda o “lo muy parecido a Geoff Darrow o a Ashley Wood” que le quedó la portada a tal otro. Lo “Harry Potter de tal relato o lo super Mignola de tal guión”. No saltamos al vacío, que lo haga otro primero.

Los relatos propios nacen de las propias pesadillas, que son las de todos alrededor tuyo. Nacen de conocer y usar los espacios y paisajes propios, de renovar los mitos, de reutilizar los dolores y las bajezas, las alturas y bellezas de nuestro imaginario. Abandonar lo pedagogico, jugar con nuestra historia, la académica, la mágica, la secreta. Tomar nuestras leyendas y cruzarlas con nuestra vida diaria, nuestros mitos, las mentiras y verdades oficiales. Es decir, sentir amor por lo nuestro y ver en su detalle la maravilla que puede interesarle a todos. No se trata de hacer comics sobre mapuches, se trata de traer los imbunches a los túneles del metro y hacerlos partícipes de algún gran secreto que involucra al gobierno y al caso del Cabo Valdés. No basta con llamarse Caleuche o darle nombre mapuche al mismo superhéroe vestido de lycra de siempre. No basta con decir que ocurre en Santiago de Chile si la ciudad no es realmente protagonista. No se trata de adaptar “El séptimo de línea” en versión historieta, sino quizá de cruzarse con una patrulla de soldados chilenos de la guerra del pacífico que no saben que han muerto. Mejor aún, una patrulla de soldados muertos que combate bajo Santiago a un ejército de brujos chilotes de La Recta Provincia, que vuelan usando chalecos hechos de piel humana, buscando evitar la conquista mágica de Chile, una revolución subterránea que busca traer de regreso a Lautaro con un rito ancestral, un portal que devorará la capital. Qué se yo. Jugar irrespetuosamente con lo propio, darle vida a los mitos.

Antes de ponerse a dibujar, hay que tener claro qué se va a contar. Y para que perdure, para que encuentre raíces en el corazón de las personas, DEBE PERTENECER a nuestro mundo mestizo, debe hacer eco de nuestros sueños y pesadillas, o solo será un ejercicio masturbatorio de dibujantes diestros y páginas vacías.

No tengo la receta, pero creo firmemente en las vaguedades que planteo. Los medios, como el cómic, no florecerán hasta que no tengan algo que contar, y no me cabe duda que ese algo ya está en el corazón de todos nosotros, solo hay que escarbar, explorar, errar el camino, intentar de nuevo, hasta encontrar la flor justo ahí donde no habíamos mirado, en el centro de lo que somos.

imagen ®Mechagetz

Comments

3 Responses to “Mythica.cl”

  1. Manquenahuel on March 15th, 2009 7:05 pm

    beau geste, merci beaucoup.

    Ojalá el llamado que haces también rinda sus frutos. En este barco remamos todos, ojalá que para el mismo lado.

    Un abrazo.

  2. Alberto Losario Rofelos on March 17th, 2009 3:21 pm

    Sería fantastico que se desarrollara el comic y novela gráfica chilena, no sólo para darle pega a gente muy capaz, sino porque al tener nuestro propio estilo de comics se reafirma algo que Chile no tiene hace mucho tiempo…ideantida propia y el atisbo de algún tipo de cultura y no s´llo malas copias de otras.

    Y esas ideas sobre brujos y soldados muertos es algo muy bueno y fácil de usar.

    “Porque si se quiere interesar a otros con nnuestra labor, primero debemos estarlo nosotros”

    Saludos.

  3. Busqueda de numeros on March 21st, 2009 4:21 pm

    [...] Mythica.cl : baradit.cl [...]

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