SYNCO en “el Página”
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Gracias a Juan Carlos Ramírez Figueroa, SYNCO cruzó la cordillera y fue considerado digno de aparecer en el PAGINA 12 …XD XD XD.
Si bien en un arranque de sincronía notable mi apellido derivó en un inexplicable “Jorge BENDIT”, como el apellido de ese otro revuelve gallineros de fines de los ’60, Danny el Rojo, la reseña surfea por el libro con agrado y complacencia. Parece que el amigo Martín Pérez lo disfrutó. Me doy por pagado con eso y agradezco muchísimo sus palabras, aunque no se libera de prejuicios y acusa a la novela de “indudablemente reaccionaria”. En fin, seguimos en la misma tontera, todos hablan por la herida y parece que me tengo que acostumbrar a ser filonazi-promarxista, dependiendo de quién reseñe.
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Las dos caras de La Moneda
El Extranjero > Pudo haber sido de culto, y sin embargo, SYNCO (Ed. B), novela de ciencia ficción de Jorge Bendit en la que Pinochet evita el golpe contra Allende, se transformó en el éxito del 2008 en Chile. Y ahora su autor es acusado de filonazi.
Por Martín Pérez
“¡Cagó el golpe!”, asegura el coloquial y contundente título principal de la portada del diario chileno Clarín, fechado el 11 de septiembre de 1973. Arriba de la contundente frase tamaño catástrofe, siempre a tono con la raigambre popular del matutino, aparece una volanta llena de admiración: “¡Chitas que es pulento el general Pinochet!”. Por debajo, otro título en el mismo estilo completa la información: “¡Merino y toda la marina golpista derechito al paredón del pueblo!”. Semejante ejemplar nunca existió en el mundo real, no sólo porque aquel sangriento golpe logró su cometido sino que también porque luego de su éxito las títulos populistas del diario Clarín –y todos los demás, salvo los tan cómplices de El Mercurio– dejaron de aparecer en los quioscos trasandinos. Pero por eso mismo es que en las primeras páginas de Synco aparece la reconstrucción de la tapa de un diario que nunca salió, contando esa noticia que nunca fue: el golpe de estado contra Allende fracasó, y que en contra del mismo se puso el mismísimo Augusto Pinochet. Porque es la forma más contundente con la que el escritor chileno Jorge Bendit puede empezar a desplegar la trama de su polémica segunda novela de ciencia ficción, una ucronía que se transformó en libro del año 2008 del otro lado de la cordillera.
En realidad, en el centro de Synco está, justamente, el experimento que bautiza la novela: un olvidado proyecto cibernético del visionario británico Stafford Beer que Allende autorizó justo antes del golpe. Aquella primitiva red informática que debía poner bajo un mismo comando la fuerza productiva chilena (casi una arcaica versión de internet), es el eje sobre el cual gira toda la imaginería de la novela de Bendit, una fantasía retrofuturista ambientada en un 1979 donde el golpe no tuvo lugar y un venerado Allende esta a punto de ser reelecto como presidente. Ese es el escenario al que se asoma Martina Aguablanca, la protagonista, una chilena hija del exilio que es enviada a Santiago por el gobierno de Venezuela, para intentar averiguar cómo es que el gobierno de Allende logró impedir el golpe. Y, de paso, cambiar la historia.
Porque el drama histórico chileno aquí se reescribe como farsa política (o más bien parodia). Y entonces cada aparición (o mención) que va desde Aylwin a Bachelet, parece tener ese objetivo en sí mismo, apenas el de aparecer en el texto. Como parte de la coreografía que acompaña al gran travestido de su historia: ese Pinochet que defiende a Allende en vez de ponerse al frente del golpe. Eso sí, hay que destacarlo: por cada vez que Bendit se enreda en los detalles de su reescritura de la historia también puede llegar a fascinar con la descripción de escenas increíblemente vívidas. Tanto a la hora de describir brutalmente todo el infierno que hay que convocar para que sea posible algo como Synco, hasta el momento en que entra en escena la gran invención de la novela: un increíble Carlos Altamirano, otrora líder del Partido Socialista de Chile que supo correr al gobierno de Allende por izquierda antes del golpe, que aquí es descripto como “un hombre mutilado, quemada la mitad de su cuerpo, suspendido por cuerdas y poleas, conectado a ruidosas máquinas de madera y acero, con cerdos sedados colgando de ganchos de carnicero, filtrando sangre y nutrientes que avanzan por gruesas mangueras transparentes”.
Gracias a una campaña promocional digna de una película, la edición de Synco se convirtió en uno de los eventos culturales del fin de año pasado en Chile. Las reseñas de los medios más importantes subrayaron el carácter filonazi de muchos de los divagues que Bendit pone en boca del conocido delirante Miguel Serrano, devenido aquí en canciller. También es cierto que semejantes peroratas tienen un lugar casi tan protagónico en su inquietante pero indudablemente reaccionaria novela como el proyecto de Synco. Y que al grito de “¡Ciberbolivarismo, compañeros!”, el sueño setentista deviene en pesadilla sin necesidad de botas ni golpes. “No le tengo fe al poder”, explicó Bendit en una entrevista. “El territorio chileno pedía sangre durante los ’70. De alguna manera, la historia habría cantado la misma canción con diferentes intérpretes”.
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5 Responses to “SYNCO en “el Página””
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Me alegro que Synco este al otro lado de la cordillera, pero solo una observacion, creo que un escritor de columnas sobre libros no puede confundir el apellido del autor, no se le paso una vez se le paso muchas veces.
Lo otro, con respecto a lo filonazi, creo que, en mi opinion bastante personal, las personas que leen Synco se enfocan mucho en lo historico de la situacion, no comprender la ucronia, no saben leer entre lineas, no ven el simbolismo, son muy superficiales. Hay mucho juego de realidades, hay mucha mistica, en fin, a veces no se puede esperar mucho.
De todas formas, felicitar por que Synco va transpasando fronteras.
voy en la pagina 120 mas o menos y lo estoy encontrando super entretenido, al principio del libro alguien que vivio la epoca podria decir que Jorge es un romantico de la UP, pero mientras se avanza esa idea se diluye, y bueno, aun no veo lo de filonazi, opinión personal en todo caso, bueno, felicidades por el exito de synco
amigo baradit
efectivamente me divirtio la novela, por supuesto, me hizo recordar cuando con un escritor chileno, un amigo, soliamos bromear cada vez que nos veiamos que debiamos escribir una ucronia con pinochet… lo juro!
me he puesto colorado por el error del nombre, voy a ver si hoy mismo lo logro corregir al menos online… podria escudarme en que alguien lo cambio, que los correctores, que esto u lo otro, pero esta visto que hice ese cambio de apellido mentalmente y me duro toda la semana pasada… ni siquiera lo vi (ni yo ni nadie!) con el libro enfrente (cuya portada, con el nombre correcto, ¡dah!, aparece en la nota)
eso si: que es eso, amigo blogger, de que un periodista no puede equivocarse? sucede todo el tiempo, y no es como la medicina, nadie se muere, solo hay un error en de tipeo en el papel para envolver los huevos del dia siguiente…
otra cosa es errar los conceptos, y la verdad que creo que, incluso a pesar tuyo, jorge, la novela no deja de ser reaccionaria… lo que no quiere decir q sea filonazi, aun cuando la fascinacion por esos delirios carga demasiado la historia…
no importa, el dialogo final entre altamirano y pinochet sigue siendo hipnotico, y las descripciones de los aparejos de su cuerpo y de synco son fascinantes…
y el grito de ciberbolivarismo compañeros me hace reir mucho, a mi y a mis amigos
un abrazo
MP
Hola Martín, que gusto verte por acá, man!!
Ante todo muchas gracias por el artículo y claro que no hay drama con el nombre, nadie se muere, sólo me dio risa el cambio, Cohn-Bendit fue un ídolo de mi adolescencia.
Dialogando com voce, más que una novela reaccionaria (o un escritor reaccionario), quería un texto que rescatara el espíritu de mi país: Chile es reacionario a pesar del puñado de gloriosos rebeldes que nunca alcanza a hacer masa crítica para nuestra desgracia. Lo que digo es que los eventos iban a ser reaccionarios y fascistoides en el Chile de los ’70 tuviera quien tuviera la manija. De todas maneras guardo mi corazoncito rebelde en una frase muy pequeñita por ahí casi al final, cuando redimo a Allende casi en secreto.
Tarea pa’ la casa, ubicar la bendita frase……