KALLFUKURA
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La ciudad de Arica, en el extremo norte de Chile, está conmocionada. El enorme morro junto a sus costados, trozo de desierto monstruoso levantando la cabeza, está gimiendo. Primero fue un rumor casi inaudible que algunos vecinos atribuyeron a obras subterráneas de origen desconocido. Luego el rumor creció y se convirtió en quejido lastimoso, desgarrador, un lamento largo y profundo que hacía vibrar la madrugada rompiendo los nervios de toda la población. Aterrorizados, agotados, concurrieron en procesión desde todas las Iglesias de la pequeña ciudad a rogar por su silencio y su sosiego. Alguien dijo que eran las almas de los miles de soldados muertos en esa batalla sangrienta, unidos ahora al polvo del morro para siempre. Otros fueron más lejos y hablaron de dioses atacameños tutelares que regresaban a cobrar su despojo y su exilio. Lo cierto es que el morro de Arica gemía como un enorme cetáceo rocoso, agonizando de costado sobre el territorio rojizo del desierto de Tarapacá.
De todo Chile viajan hombres de ciencia y de fe a verificar el portento, se instalan carpas civiles y militares; extraños aparatos llenos de antenas, puntas y agujas de muchos metros de largo son clavados en las carnes de la roca, intentando descubrir las razones del ruido. Satélites lo espían, cañones lo bombardean buscando su médula y su lágrima. Hombres extraños recogen algunos trozos de la piedra y los engullen con dificultad mientras pronuncian palabras que no todos deben escuchar. Alguien se arroja desde la cumbre, alguien escarba hasta romperse las uñas en la piel terrosa del secreto.
Un pequeño bus pasa junto a los campamentos casi sin hacer ruido. En su interior, un niño apenas se asoma por la ventana mirando el extraño espectáculo. Se llama Leonardo Caspana, tiene doce años y no entiende lo que ocurre ahí afuera. Está asustado por los gritos de los fanáticos, las órdenes de los militares, las explosiones de las sondas geológicas y por sobre todo por el quejido hondo que parece salir desde el estómago de la mole gigantesca que se alza casi hasta tocar el cielo de Arica, más arriba de lo que su cuello puede doblarse y la pequeña ventanilla puede mostrar.
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(fragmento de la novela infantil que me está naciendo right now)
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boceto, ®Cristián Melo B.
Comments
10 Responses to “KALLFUKURA”
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La piedra azul nuevamente.
Aunque hasta aqui podría ser igualmente una novela para adultos, ¿O lo que la hace “infantil” es que tenga, al parecer, un protagonista pre-teen, como Leonardo Caspana?
Un viaje iniciático para niños. pero eso se va viendo a lo largo del texto.
A ver qué resulta.
philipe dardel me comento que estabas en esto, dale no mas…fuerza y mucha imaginacón… ha habrir mentes…ellos estan ahi deseando… dales amor que siempre es bueno y que sea lo que quieras que sea , si resulto el señor de los anillos, alicia detras del espejo o harry potter porque aqui en america del sur en el pacifico sur
si te va bien invita a los asados
un abrazo desde la playa para ti y los tuyos
de mi y los mios
j.
Paz y Ciencia.
jajajaa. ¿colega? me parto de la risa con ese munir!
yo siemrpe heqeurido que salga un mounstruo gigante en medio de la bahía de valpo
Una vez conversábamos con mi hermano que la mitología en Chile no ha sido explotada de alguna forma que literariamente impacte a las personas, creo que esta propuesta para niños puede provocar ese impacto sobre ellos, sin embargo no descarto la idea que los adultos se encanten de igual forma con esto. Con respecto al camino iniciático, que aún no se ve reflejado en el texto, supongo que viene de la mano con la búsqueda hacia algo, a lo mejor una visión más pura de la manifestación del lamento de la tierra. La tierra esta constantemente haciéndolo, es solo que estamos tan preocupados de otras cosas que jamás nos damos cuenta de ello y estoy segura, que el niño que aún no esta tan corrompido puede tener un sentimiento más puro e ideas más renovadas que los viejos empolvados. Me gusta que los espacios literarios se manejen en lugares conocidos, con teorías, mitos, etc. también conocidos, eso le da un gusto y una sensación que a lo mejor algo existe y a los niños les gusta soñar, esto permite soñar.
Recién me di cuenta que en la ilustración el personaje monta un Huemul!
Eso es novedoso y original (aunque quizás un poco impracticable), porque los caballos fueron introducidos a América.
un monstruo gigante en la bahia de valparaiso??, un Cthulhu criollo, en una de esas….
Pues espero con ansias la novela, creo que desde mi punto de vista, es un aporte enorme para tratar el MITO, como centro desde un punto de vista joven, vivo, no mamón.
Notable.