Juan Manuel Vial
Es el segundo de los “críticos oficiales de la patria” que desata su ira contra SYNCO (pobre Juan Manuel, debe estar recuperándose de su ataque de bilis en estos precisos instantes). Y como está ocurriendo demasiado seguido, TODAS las razones que esgrime por las cuales SYNCO es una mugre despreciable que debería ser quemada en el altar de la literatura, son las razones por las que a mi y a mucha gente le encanta.
-
A continuación, un texto de Mike Wilson acerca de esta crítica.
-
Acabo de leer la estupidez de Vial. Usa el mismo tono imbécil que usó con EL PUGIL y con CIEN de Alvaro Bisama. Está claro que está decidido antes de siquiera abrir el libro. Cualquier cosa que tenga aroma freak lo hace babear con ganas de descalificar, lo ve como una oportunidad para flexionar su músculo de acomplejamiento. Y como me dijiste tú cuando Vial criticó mal al Púgil, lo que él señala de manera negativa es justamente lo que fascina y encanta a los lectores. No tiene la más mínima idea.
Insisto, (y a riesgo de sonar como un argentino soberbio), Vial representa a aquellos en la crítica nacional que aún están en pañales, su crítica no tiene un pelo de sofisticación y ve cualquier referencia extraña o intertextualización que requiera una pizca de esfuerzo como si fuera algo indescifrable y, por ende, una pérdida de tiempo. El estado y la capacidad de su crítica deja muchísimo que desear, está viviendo en el oscurantismo ¿Qué hubiesen hecho con Borges, Cortázar o alienígenas como Mieville, Fernández Mallo o incluso Fresán si sus libros hubiesen caído primero en manos como las de Vial???
SYNCO es increíble. Vial no sabe qué hacer con un texto como ese y la única opción que le queda es el camino sin riesgos: alabar novelas que son teleseries glorificadas y descalificar todo lo que sea distinto y mutante –a eso le tiene miedo, le recuerda su impotencia mental, su necesidad de un viagra para la sinapsis…
Insisto, (y a riesgo de sonar como un argentino soberbio), Vial representa a aquellos en la crítica nacional que aún están en pañales, su crítica no tiene un pelo de sofisticación y ve cualquier referencia extraña o intertextualización que requiera una pizca de esfuerzo como si fuera algo indescifrable y, por ende, una pérdida de tiempo. El estado y la capacidad de su crítica deja muchísimo que desear, está viviendo en el oscurantismo ¿Qué hubiesen hecho con Borges, Cortázar o alienígenas como Mieville, Fernández Mallo o incluso Fresán si sus libros hubiesen caído primero en manos como las de Vial???
SYNCO es increíble. Vial no sabe qué hacer con un texto como ese y la única opción que le queda es el camino sin riesgos: alabar novelas que son teleseries glorificadas y descalificar todo lo que sea distinto y mutante –a eso le tiene miedo, le recuerda su impotencia mental, su necesidad de un viagra para la sinapsis…
–
Comments
11 Responses to “Juan Manuel Vial”
Leave a Reply


Fuertes palabras las de Mike!!!
Aunque claro, tiene razón, los que no saben qué opinar después de leer Synco, se van por el fácil camino de la desvalorización gratuita. Hay que dejarlos, es la opción de los closed-mind.
Realmente me cautivo el asunto… lo habia escuchado mil veces y vi un par de reportajes en la tv sobre el proyecto que murio en Septiembre de los años pasados y por algunos olvidados.
Ayer lo vi en Manantial Plaza de Armas pero iba demasiado apurado para revisarlo, me llamo mucho la atencion la tapa… ahora lo veo nuevamente un dia despues de su publicacion el dia Sabado en el suplemento de La Tercera, coincidencias de la vida ?
Me estoy devorando las locuras de Aldous por las que fui a la libreria, necesito abrir un poco las puertas de mi propia percepcion… una ves finalizado, o sea hoy, ire por Synco para seguir expandiendome.
Nos vemos, cuando lea, comento.
He estado leyendo las odiosas críticas que ha recibido Synco casi como un ejercicio maquiavélico, buscando las mismas fórmulas y maquetas con las que han destrozado otros libros (el que más recuerdo es El número Kaifman, de mi amigo Pancho Ortega). Generalmente dedican tres cuartas partes del texto para explicar de qué se trata y, en el párrafo final, lanzan la idea preconcebida de que es malo. O poco literario, si se quiere. Synco recibió los mismos ataques que Kaifman: “un texto hipertecnologizado no lo entiende nadie”, “tiene madera de best seller”, “tal o cual cosa es inverosímil, caricaturesca”. Demonizaciones gratuitas, estúpidas y amargas.
Parece que leímos libros distintos.
Yo me encontré con una novela rápida y agresiva.
Los GAP (verdaderos ciber-muyaidines: fanáticos, santos y siniestros) merecen un spin off o al menos un gran apéndice del libro.
Y los toques de humor, que nadie ha mencionado en ninguna columna, son destacables (los sistemas biométricos de La Moneda “¡todo en menos de tres minutos!”; los computadores portátiles que ‘apenas’ pesan 80 kilos…).
Nada más que decir. Compré el libro, lo consumí, lo he regalado, lo he comentado.
Los comentarios de Vial y el resto dan rabia, pero filo.
La Tierra es hueca.
Qué encantador efecto hace el tandem Patricia Espinoza & Juan Manuel Vial. En ambas críticas, diría, hay un promedio de valoración inspirado en el temor, el desafecto militante en relación a una estética que bien puede ser discutible en sus rudimentos formales (lo que parece tratar de argumentar Vial), o, más reveladoramente, en su impacto “ideológico”, si atendemos el sufrido criterio de Espinoza; lo curioso es que a nadie se le ocurra juzgar a partir de lo que el autor mismo declara, lo que el autor intenta construir y lo que el mismo Baradit confiesa, cada vez que se le cruza un micrófono. Esa estética, inasimilable desde el punto de vista de la formación tradicional (todavía hoy humanista, pequeño burguesa, abstactamente universalista, clásica -si por tal entendemos “pacíficamente” de clase-), resulta adaptable sólo en virtud de su profilaxis comercial. Es decir, alabemos a Baradit sólo por su potencial como storyboard, y dejémosle pasar su pecadillo literario. Esta condescendencia, en un país como el nuestro (con una prensa cautiva y respetuosísima de todos los grandes criminales que están condicionando el futuro desde la gran empresa y la política), suele acudir al argumento ad hominen en la precisa medida en que percibe implicada en la discusión la impotencia social del oficio periodístico, y del esfuerzo intelectual en general. No obstante, al ir por la cabecita de Baradit, esta gente no se atreve con su imaginario, así como no hay intelectual local que se atreva con “lo postmoderno” sino no es atrincherando previamente su discurso en el mismo galimatías que el postmodernismo le ofrece. En el caso de este escritor, no parece que ningún critico “serio” sea capaz -aún- de atacar o celebrar la notable seriedad de sus propuestas. Personalmente, estoy convencido de que los escenarios que Baradit diseña, ese bazar cultural muy por encima del tiempo formalmente constituido, esa subasta ideológica sin piedad ninguna por los rehenes emocionales de la izquierda, y su (por desgracia frustrado) sentido de la justicia histórica, tal suerte de clima es lo que HOY estamos viviendo como techo emocional, como advertencia de lo que vendrá. Y modestamente, se me ocurre que lo que vendrá a conocernos y abrirnos los ojos desde el otro mundo -el “gran mundo”- será el fascismo. Quizá en nuestra vejez. Quizá antes. Una nueva suerte de estado corporativo, todo carbono y pixeles, de maneras laxas y muy amables, pero con los huevos de la realidad predeterminados como nunca antes gracias al dominio biotecnológico y a la ausencia de civilidad. Un gobierno del presente que bien podrá abolir la más elemental noción de historia, así como hoy la conocemos (la valoración del tiempo como extasis compartido, persona humana, dignidad ect). La política partidista, hoy sin diagnóstico que la libere a ella misma de su rentabilidad en el mercado, con auditorios pulsionales en lugar de electores, con masas demandantes de caos y hedonismo en lugar de integración o comprensión de lo que ocurre, no puede tener otro destino que un pacto de silencio con ese apocalipsis cotidiano y soterrado que ya se acerca vaciando de todo contenido auténticamente civil nuestras formas institucionales. Y sin esas formas, lo que nos queda es el extraordinario espectáculo de un tiempo vivido sin cronologías. Nos queda la negra promesa de aquellas fantasías narcisistas y destructivas en que Baradit nos precipita. El futuro de un mundo desarticulado socialmente, pero muy bien estímulado pulsionalmente en tanto el negocio siga abierto durante 24 horas 365 días al año. Creo -tengo el sucio hábito de creer- que Baradit será nuestro Ballard, y conviene recordar cuánto tardaron los propios ingleses en llegar a valorar, es decir a entender, a ése su particular profeta. Por qué no dejar el snobismo y el lloriqueo, y comenzar a hacer la tarea con él? Lo que deberíamos hacer es tratar de entender, dialogar, discutir y dudar, argumentar, pero argumentar de cara al autor y su futuro, no de cara al pasado e instalados en la comodidad, que a fin de cuentas sólo disuelve nuestros analisis en la malversaciones de la cultura (incluso de la Gran Cultura) escondida en el canon. O en la pereza mental.
HOLA COLEGA EL ANALISIS DE TU OBRA EN EL SUPLEMENTO DE CULTURA, LA TERCERA DEL 29 DE NOV. ESTA PERFECTO; PERO LA IDEA PUNTUAL ES QUE EL PERIODISTA-PASTICHERO ESE; QUE DIJO QUE TU OBRA ERA “DELITARANTE”, LO ENCUENTRO INACEPTABLE; POR TODO EL RECURSO LITERARIO QUE UTILIZAS, ASI QUE EN MI OPINION, LLAMA AL DIARIO, ARMA LA QUE TE DIJE Y DE SER NECESARIO INCREPALO PESONALMENTE, QUE LO DESPIDAN PORQUE NO SON QUIERES PARA VENIR A DESCALIFICAR TU ARTE, COLEGA.
como bien dice el gran Olivares y redacto otro grande, Wilson, el reactor pricipal aca no es la calidad de una novela, sino el modo en que la crítica literaria nacional esta cagad de iedo ante nuevas formas estéticas. O no se entiende y se defiende esta ignorancia con argumentos del siglo XIX, o se desprecia por despreciar, o se trata de parecer mas listo de lo que es. Filo, Jorge, las novelas (igual que el cine la música y otras artes) se defienden solas, malq ue mal EL QUIJOTE era en su época una historia de supèrhéres, SHAKESPEARE escribio teleseries, MELVILLE aventuras para machos duroa, DICKENS folletines, etc. Mucho formalismo, mucha geometria normal. Y vamos, lo hablamos con hartas pizzas, era obvio que Vial iba a escribir algo así. Citando a Villalobos el otro día, te acuerdas, “hay respetavbles críticos de cine chilenos que nunca han visto, ni les interesa ver, algo de Pixar”. Vial y Espinoza están en esa arena crítica, una donde la soberbia y lo intelectual es una ingeniosa forma de vestir la soberbia y lo que es más importante -y grave- la ignorancia. Hoy, man, no se puede juzgare artes narrativas sin haber leído a Ballard o a Alan Moore, así de simple.
Hola Jorge, ayer pude por fin devorarme Synco.
Una experiencia sulfurante, enriquecedora, vaporizadora. Para uno que es amante de la sci-ficción es maravilloso leer novelas así, llenas de mutaciones, delirios y comprender que no está solo en esta creencia multiversal.
En cuanto a la critica que mas puedo aportar, desde la orilla del lector puedo entender los miedos que deben aterrar a los criticos ante un escenario nuevo, algo que se asoma poco a poco a resquebrajar los cimientos de la intelectualidad que profesan. Razgo muy humano por lo demas, atacar lo desconocido, eliminar los saltos evolutivos.
Personalmente no puedo mas que recalcar mi apoyo como lector a toda la camada ucrónica de muppets mutantes que conforman, sin duda su trabajo es un gran aporte a la masificación del estado open-mind.
Un gran abrazo.
Ramiro Oliveros
Esto es precisamente lo que defendía el otro día en tu propia crítica a Eclipse de Stephanie Meyer cuando Bernardita anulaba el argumento “a mucha gente le gustó” porque no demostraba nada… algo con la cual sigo estando en desacuerdo, por cierto.
Tu mismo lo dices: las razones porque a unos le gusta el libro pueden ser las mismas porque a otros no les gusta para nada y viceversa. De hecho en este caso la crítica es realizada por alguien que no es afín al estilo o el tema, algo que confirma Mike en su descarga, por lo que no era de esperar algo bueno; aunque en este último caso los dardos provienen de un “profesional” por lo que uno podría esperar una crítica más objetiva, cosa que no sucede.
Por eso yo tengo mucho cuidado en decir “esta obra definitivamente es mala” porque YO lo digo o porque tal o cual crítico lo dice. Al final el libro es juzgado por sus lectores dentro de los cuales se levantarán aquellos que “les encanta” (y serán fieles) y lo abandonarán aquellos que no.
Te podría apostar, amigo mío, que el público objetivo de tu obra está más que satisfecho con tu trabajo y ellos te lo demuestran con el “otro tipo” de críticas.
Saludos,
Como periodista y sin afán de justificar a mis colegas que se dedican a la crítica literaria, puedo decir con toda certeza que “LA OBJETIVIDAD NO EXISTE”. Durante todos los años de la carrera nos enseñaron que debíamos ser objetivos… y en la práctica esto es imposible. La sola selección de una fuente en particular, de una cuña precisa, el orden de las palabras y el uso de la pirámide invertida, hacen de cualquier texto “periodístico” una pieza subjetiva. A lo más se puede aspirar a ser “imparcial”, lo que también es muy difícil, pero al menos no es imposible de lograr.
La crítica de Vial es subjetiva y como tal, no debe ser tomada tan en serio. Es una opinión personal de una persona entre miles, válida, pero de ninguna manera concluyente. Cuando termine este periodo de críticas varias, podrás sopesar de manera cuantitativa y cualitativa cuál es la percepción final de tu obra, a los ojos de los críticos en la prensa.
Ya te hice un comentario a priori de la novela y ahora procedo a desplegarme (subjetivamente), luego de terminarla en una tarde.
LA HISTORIA: el Chile de Synco, sin golpe de Estado, bajo una estructura tecnologizada y socialista, es fascinante. El uso de la protagonista como mediun entre la historia y el lector, extranjera e ignorante del Chile de Synco, como ventana hacia este mundo novedoso pero oscuro, avanzando en un relato que a ratos se vuelve kafkiano, hace de la historia un constante avanzar a la espera de esa respuesta que no llega sino hasta el final. Y su desconcierto hace eco en el lector, al presentarse la imagen de un Synco oscuro, retrógrado, parasitario y tumoral, en el que nadie parece cuestionarse el uso de niños ni el ajusticiamiento ni la persecución de los que disienten.
Eché de menos algo más acerca del uso mismo de la tecnología de Synco, por ejemplo que los computadores en cada habitación de hotel y cada hogar del país, fueran algo más que frontends de una vasta biblioteca o un manera fácil de solicitar un taxi. ¿Un hogar podría mantener el catastro de su consumo diario y mensual, por ejemplo, y mediante esta tecnología obtener sus insumos, con sólo acudir a un centro de abastecimiento y presentar su código único? Es decir, extrañé el uso de Synco en la micro economía, en la vida diaria de las personas, también como en la macro, pasando a ser una especie de “gran hermano” que sabe lo que necesitas y se preocupa que nunca te falte nada.
También me desconcertó la no participación de los gringos en toda la debacle final, si bien estaban presentes en el relato y parecían estar inmersos en la estructura del país.
Me resumo, sentí la ausencia de Synco en el resto de la sociedad, salvo como descripciones aledañas del relato.
Quizá todas esas dimensiones no tratadas en la novela den para un spin-off o una serie de cuentos.
LA ESTRUCTURA: en el proceso de develar el misterio, superpones escenas que conforman el rompecabezas de la trama, en orden lineal acorde a lo que ocurre con la protagonista. No veo ahí ninguna falla, al contrario vislumbro validez y determinación. Si bien se puede criticar que es una forma “fácil” de exponer la historia, no es de ninguna manera una forma equivocada.
Mi única crítica real en este sentido, es la sensación de estar leyendo una obra escrita con un deadline ajustado, sin oportunidad de complementar o consolidar esas ideas. Pero esto no resta nada al resultado final, al menos en mi opinión.
El relato comienza con un Chile ordenado, real, que de a poco se descompone y muestra su verdadero rostro, partiendo por los GAP, que son una forma desquiciada de control.
Y el clímax es rotundo, surrealista, y da cuenta del verdadero mundo desquiciado en el que se desarrolla la trama.
Es decir, es una estructura válida y correcta. Si está bien escrita la novela o no, me importó un bledo, no hubo ningún momento en que algo me saltara a la vista, cosa que por deformación profesional me ocurre todo el tiempo, especialmente cuando leo la prensa.
CONCLUSIÓN: me entretuve a montones, en serio, con las imágenes de un Chile que pudo ser y la aventura de la protagonista. Me desconcerté con el otro Chile mágico que emergía desde las profundidades y que al parecer fue el Chile de siempre, pero que nadie parecía sospechar. Me extrañó no ver más el Chile cotidiano, que daba la sensación de no tener ninguna conexión con la estructura de control estatal. Y quedé con deseos de leer más cuando cerré el libro. No creo que sea un relato cojo, a pesar de lo que pude dar a entender anteriormente.
Y eso. Satisfacción es la palabra.
Atte.
GuajaRs
[...] principal, hay opiniones de Alejandro Zambra, Jorge Baradit (en su blog hay más material: aquí y aquí), Carlos Iturra, Matías Rivas y Juan Manuel Vial. En conjunto el panorama se ve bien, algo pasa en [...]
Cuando se extiende una crítica, se busca dos reacciones concretas: La positiva, que afirma su posición indicando las virtudes y bondades de la imaginación literaria, y por el contrario, La negativa que agrupa a quienes gusta la obra y les encamina en la reafirmación de sus ideas. Cuando se critica un libro no se puede esperar una buena o mala recepción, lo que se quiere lograr es agrupar un grupo de lectores que se ve reflejado en las palabras del crítico, en este caso, Juan Manuel Vial.