Fantasmas

Ayer me sentí envuelto en una niebla extraña. Santiago se desdibujaba y veía sombras de tanques por el rabillo del ojo, siluetas de helicópteros a baja altura como suspiros mientras cruzaba calles mudas, llenas de colores, una ciudad montada sobre otra 35 años atrás. Una grieta blanco y negro en la historia.

La conversación duró un par de horas pero podría haber durado toda la noche, los nombres se sucedían, los eventos se mezclaban, el mareo propio de asomarse a un abismo histórico casi mitológico.

Aún siento ese mareo.

En la foto, con don Guillermo Toro, especialista en modelos matemáticos, actual funcionario de la OEA; en 1973, funcionario nivel 2 de SYNCO, encargado de coordinación y acopio de información, exiliado en Venezuela. Responsable de implementar la red de comunicaciones de télex y telefonía entre las 437 empresas estatales de la época junto a Roberto Cañete, a lo largo de todo el país. Objetivo que concretó con éxito en agosto de 1973, pudiendo mantener en línea toda la red, recibiendo y enviando la información que alimentaba a la IBM 360, de propiedad de la Universidad de Chile, y efectuar los análisis de contingencia y de futuro con el equipo de CORFO, en el ops room situado en calle Santa María, frente al cruce de Eliodoro Yáñez.

Lo más parecido a encontrarme con el capitán Kirk. Pero chileno, simpático y muy orgulloso de su pasado “SYNCO es de lo más maravilloso que me ha pasado en la vida”, me dijo en un momento, “estábamos haciendo cosas que no se repitieron hasta 20 o 30 años después, en el resto del mundo”.

Aún siento el mareo.

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