Catedrales


Pregunta:
En tu novela, mencionas al menos unas cinco veces la palabra “catedral”. A veces la empleas como una metáfora de una catedral de datos informáticos, otras veces como una catedral dentro del orden cósmico, y el mismo templo del Imbunche es una catedral grotesca, echa con la materia humana ¿Hubo un motivo especial durante tu escritura para incluir esta imagen de la catedral? ¿Podrías elaborar un poco al respecto?

Respuesta:
Mi educación es básicamente plástica. Sitúo las cosas en su condición de objeto más que en un timeline de eje x “obsoleto” – “contemporáneo”. La catedral es la obra cumbre de la cuestión humana por un montón de razones. Es una obra plástica arquitectónica que integra decenas de oficios y artes mayores y menores: como la escultura, la pintura, el vitraux, el artesonado, la herrería, la mueblería, etc. Además es un vértigo ingenieril descollante, además es un milagro formal de la fe y la voluntad sobrehumana de la que pueden ser capaces los hombres, además es un aparato religioso único en occidente, una verdadera máquina para reproducir psicodramas cósmicos, producir contactos y epifanías cada domingo. Un verdadero transmisor monstruoso para comunicarse con dios. Una industria de la fe, un recolector-acumulador de energía tremendo. Cuando las ves te da la sensación de estar enfrente de una planta nuclear de producción de energía y tensión religiosa, que fluye por los minaretes, que hace moverse como émbolos a los arbotantes y sale disparada hacia el Vaticano por las antenas-cruces en sus torres.
La catedral es la obra cumbre de nuestra cultura. Así lo entendieron los fundadores de la Bauhaus inclusive, más como un concepto sin tiempo, desligado de la forma. La catedral como un cluster de las posibilidades humanas, un nodo arremolinado de valor y belleza.
En mis textos, la catedral es sinónimo del asombro, de la persona común frente a esta formación geológica artificial (como un nido de avispas), hueca como la caverna del dragón, donde va a entrar a comunicarse con dios, o con el siguiente nivel de usuario. La catedral como un edificio complejo que reúne todos los mundos que viven y pelean al interior del hombre. La catedral como la forma de sus sueños-pesadillas-anhelos-delirios hecha formación tangible. Es un Rorschach, un espejo de la forma de nuestra psique. La “formación” (en su sentido biológico) de nuestra imagen del orden cósmico, un tumor de su espíritu.

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