El mutilado

Cinco menores de edad armados los empujan hacia afuera conduciéndolos hacia la parte de atrás del camión. El cielo de Santiago está de un gris ceniza, como los recuerdos a través del humo y las pantallas en blanco y negro, como las fotos ennegrecidas por la sobreexposición, la saturación catódica y la estática de radios muertas. La señal muerta es el síntoma de un país en coma, suspendido de su propia existencia, soñando sus pesadillas con electrocardiograma plano, repasando los videos mal copiados y los recuerdos en cintas piratas traficadas por dealers de la memoria. Un país en estado catatónico. Sólo estos personajes subiendo a un camión negro en medio de la mañana. Unas cuadras más allá no hay nada. Adentro del camión parece estar todo lo que queda del país. Un hombre medio quemado, mutilado, suspendido por cuerdas y poleas en el centro del cubículo, conectado a máquinas ruidosas de madera y acero, humeantes. Animales sedados colgando de ganchos de carnicero más atrás, filtrando su sangre y sus nutrientes que avanzan por gruesas mangueras transparentes entrando y saliendo del despojo que sonríe.
-Hola Augusto.
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One Response to “El mutilado”
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el texto genial!
la imagen buenísima.