Crisis energética

Ya ni siquiera llegan señales de onda corta desde más allá de la cordillera o el desierto de Tarapacá.
La energía es calor, el frío es muerte.
Sufrimos mucho.
La esperanza regresó cuando el gobierno anunció la puesta en marcha de tres proyectos: los generadores “Montoya”, el proyecto “Desierto Florido” y las unidades de emergencia “Pudahuel”. Quienes viajan al norte pueden ver enormes dínamos a cuerda alineados en campos que se pierden en el horizonte. Seis yuntas de bueyes tiran de sogas metálicas, contrayendo la espiral de cobre monstruosa que esconde cada edificio con forma de catedral. El ruido que hacen se pierde en la vastedad del paisaje. Si quedaran aviones operativos, podrías ver la forma de una estrella hecha con pequeños puntos negros desde las alturas. El proyecto “Desierto Florido” es la gran esperanza de los ingenieros del Ministerio de Energía. Y si algún día el nuevo sistema interconectado de bueyes, caballos, seres humanos y generadores solares fallara, aún quedarían las unidades de emergencia “Pudahuel”, enormes edificios de concreto sin ventanas, construidos en las afueras de la capital, que esconden descomunales pistones del tamaño de una torre de treinta pisos. Activados con explosivos, mueven un cigüeñal gigantesco escondido bajo tierra através de la capital. Miles de personas se mueven dentro y fuera de los edificios entre el vapor y los gritos, apoyados por el ejército y unidades de zapadores expertos que activan las cargas sincronizados por señales de banderas.
Pero nada es tan perfecto, a pesar de los maravillosos esfuerzos de las autoridades, hace un año comenzó una serie de atentados contra la energía que activaron cambios drásticos en la legislación: a partir de entonces los delitos producirían penas calculables en voltios. Y las más graves entre ellas son, por supuesto, las penas por delitos contra la energía. Rápidamente se habilitaron los cordones penitenciarios y sus temidas “cámaras de ratones”, donde los prisioneros son puestos a correr en ruedas de metal similares a las de mascotas hamster. Los reos deben producir una cantidad de kilovatios diarios que se restan de la pena asignada a su delito. Y mi entrevistado, Salvador Altamirano está condenado a producir una cantidad de kilovatios tal, que estará corriendo en los galpones durante por lo menos cuarenta años, si corre duro y sin cejar.
(fragmento del relato corto INNERGY)
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imagen ©Tatsuyuki Tanaka
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4 Responses to “Crisis energética”
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Hey Jorge, encontré acá una cita de Dick que te va a encantar:
“I want to write about people I love, and put them into a fictional world spun out of my own mind, not the world we actually have, because the world we actually have does not meet my standards. Okay, so I should revise my standards; I’m out of step. I should yield to reality. I have never yielded to reality. That’s what SF is all about. If you wish to yield to reality, go read Philip Roth; read the New York literary establishment mainstream bestselling writers….This is why I love SF. I love to read it; I love to write it. The SF writer sees not just possibilities but wild possibilities. It’s not just ‘What if’ – it’s ‘My God; what if’ – in frenzy and hysteria. The Martians are always coming.”
Me gustó mucho el fragmento … donde acceder a mas?.
Saludos
me gusto harto el fragmento. me imaginé que la tierra y sus habitantes eran los componentes de una enorme bateria deteriorada.
saludos
Medio orwelliana la forma de generar energía…¿y si usamos guepardos para generar energía “a lo hamster”? La versión moderna de los trabajos forzados…que más de alguien apoyaría fuera de broma.
Saludos cordiales.