Caja Negra

Por fin!!!
Alvaro Bisama lanzó su novela Caja Negra y ya la estoy leyendo, se degusta como buen sushi de órganos humanos traficados en el persa Bío-Bío, delicatessen para la decadencia de un Chile secreto, arribista y perverso que ya no quiere pantallas de plasma, sino sexo con fetos y canapés de cerebro.
Bisama le tiene un libro de recetas tóxicas para una mente sicoide con síndrome de abstinencia, todo lo que el Chile de hoy necesita. Comida nueva bio alterada, socio alterada, histórico alterada. Mirando hacia atrás con binoculares estrobo quebrados, deformados. Chile es tan fome que hay que reinventarlo. En eso estamos.
Grande Bisama, y a conseguir ese libro.
PS: la nota freak es que la ilustración de portada es de la Angela González, mi mujer.
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4 Responses to “Caja Negra”
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Eso es!
Dame una B!
Dame una I!
Dame una S!
Dame una A!
Dame una M!
Dame una A!
Qué dice??
Insisto en que el diseño de portada está espectaular.
¡Ouh! lo de Luetke fue doloroso ^^ y… ¿lo encargaste? justo me había estado acordando con mi amiga sobre el arte de Sopor Aeternus.
Muy linda la cara del libro, muy bella imágen… la otra vez estuve revisando Bunny and Kitty y ella tiene trabjos muy buenos.
No conozco más de Bisama que lo que tú escribes de él, pero ya me gustó el libro de entrada.
Cariños
Adieu!
tío:
1) Gracias + gracias + Gracias + gracias + Gracias + gracias + Gracias + gracias, por tu entusiasmo lector, brother y a la angela: espero que estén bien los tres.
2) la ilustración de la ángela está total. al principio no me convencía pero luego me ganó absolutamente: es tan perversa que llega a ser inevitable. dejó knock out a más de uno.
3) remodelé el blog. Incluí el link tuyo y el de la angela. respiración artificial para un frankenstein digital: ahora está vivo de nuevo.
eso. te llamo esta semana -yo creo que hoy o mañana- para que hablemos, hermano.
un abrazo a la distancia y más gracias.
a.
En realidad no era lo que yo esperaba, según he leído hasta ahora.
Pero es que yo fui criado en el siglo XIX
igual tienes razón. Hay que sumergirse en el delirio para volver a entender este país demasiado tranquilo y demasiado loco. Reinventarlo furioso, hinchado de mescalina (o soñarlo hundido, hinchado de clonazepam).