El Persa Bio bio


A medida que te acercas al cuadrante más desquiciado de Santiago te va invadiendo la sensación de estar penetrando en una ciudad que cayó sobre otra. Una lámina flotante de cultura que se desplomó de pronto sobre un Santiago oxidado y muerto, de galpones vacíos como monstruosos escarabajos secos, de callejones que se recorren como se recorrerían los intestinos de una bestia abierta y en proceso de descomposición. Las veredas supurando recuerdos materializados en fotografías blanco y negro, muertos susurrando desde radios a galena semi destrozadas, trozos de soldados en el borde de trincheras hechas de muebles sin barnizar y esqueletos de camas de bronce opaco apuntando con horror hacia bombarderos inexistentes. Las bandadas de cuervos que cubren el cielo de los campos de batalla se arremolinan y circulan como hormigas entrando y saliendo de un pájaro muerto por las calles y callejones, galpones y casonas, ojos vacíos de un esqueleto que día a día es consumido con avidez de carroña electrónica, carroña porno, carroña de datos revenidos y cabezas de cyborgs sin ojos.
El Persa Bío bio es el lugar más cyberpunk de Santiago. Junto a la cabina que vende incienso e imágenes de un buda ubicuo seriado hasta el infinito, se vende pornografía dura, atún en tarros a punto de vencer y tarjetas madre de computadores en desuso. Junto a las disketeras se acumulan los celulares, los calcetines y el olor de tortillas fritas y mayonesa caliente hedionda a amarillo crepúsculo; indígenas vendiendo amuletos y tarjetas multimedia, sahumerios y placas de circuitería pirata. La inmundicia se acumula en las uñas del persa Bío bío y pronto la oferta será de órganos para transplantes, fetos para cosméticos caseros y software tóxico para quemar neuronas a cambio de Nirvana de 220 volts. Electrocuciones a precio módico, jóvenes retardados para todo uso y fotografías de políticos involucrados en videos snuff.
El persa Bío bío es un tumor en el costado de Santiago que no para de crecer y alimentarse de memoria abandonada y rechazada. Nadie se pregunta cuánto karma acumulado como negro hollín se arrastra líquido entre objetos muertos, abandonados por dueños que engañaron, que asesinaron, que se suicidaron, que entregaron objetos con el dolor de su corazón. El dolor deja huella, grito y presencia. Cuanta madera llena de odio, cuanto metal y circuito lleno de profunda frustración se trafica y se acumula en cada esquina y recoveco, como una mancha de alquitrán que atrapa algo de nosotros cada vez que nos sumergimos en el juego macabro de sacar a dentelladas, con furia, trozos de la memoria de fantasmas y cadáveres, que luego nos llevamos bajo el brazo, sin saber qué clase de presencia vibratoria y fracturada estamos invitando a penetrar el equilibrio frágil de nuestros hogares.

Comments

5 Responses to “El Persa Bio bio”

  1. Carlos on April 11th, 2006 10:35 pm

    Realmente notable.

  2. Anonymous on August 8th, 2006 8:25 pm

    ni tanto oxido
    ni tanto snuff
    quizas las calles olvidadas
    que apuntan a ninguna parte
    quizas el sentido de lo bello
    al costado de la vida.

    si he de referirme al bio-bio
    tambien lo hare desde el mapocho
    y quizas venga trotando como
    alguna ciudad errante.

    atte
    BaBeL

  3. ZEBA on February 9th, 2009 2:40 pm

    weon amargado

  4. Chirstian on May 15th, 2009 2:29 am

    Al leerte en realidad no me represento este persa que es un material reflejo de nuestra cultura, sino de tu espantosa vision de parte de nuestra idiosincracia, creo que no describes, creo que vomitas, excrementas, orinas toda tu suciedad interna. Tus hiperboles y esa vision dantesca que tienes solo te representan a ti, tu eres un tumor verbal, solo despides un repulsivo aire de resentido y odioso. Me das pena y lastima. Pobre criatura.

  5. CACA on November 1st, 2010 8:16 am

    CHUPALO CONCHETUMARE AWEONAO, MEJOR DA LOS DATOS DE LOCALES PA COMPRAR GIL CULIAO

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