Invierno del 2001


Escribí esta catarsis hace casi 5 años. Ha pasado tanta agua bajo el puente que me dió muchísima risa leerla. Fué como encontrar esas dramáticas cartas de amor debajo de estratos milenarios de papeles añosos y con olor universitario.

———-

Les presento a ésta, la generación de hombres niño. Treintones solteros o divorciados que juegan playstation después de tirar, que cortan la coca sobre un comic de los x-men y se inyectan gasolina directo a la vena a 256 kilobps camino a Viña, rajados de tanta libertad ahora que por fin hay plata. En caída libre contra la vida.

Somos cuarentones de treinta, con la líbido y la madurez de un adolescente. Todos juntos metidos en una disco de electroquímicos que nos tienen a en Saturno, todos gritando y nadie escuchando a nadie. El mundo se volvió un gran parlante gritando en una casa vacía.

Nacimos el año en que se creó internet, el hombre llegó a la luna, se organizó Woodstock, los jóvenes se tomaron las universidades y todas las huevás importantes y llenas de sentido. Fuimos hippies 15 años después de los hippies, fuimos punkies 10 años después de los Sex Pistols y fuimos easy riders 30 años después de “Easy Rider”. Crecimos con la noción de haber llegado atrasados a todas las fiestas, con la certeza que ya se habían hecho todas las revoluciones y que todas habían fracasado estrepitosamente.

Fuimos punkies y ahora sabemos reconocer un chardonnay de buena cosecha, fuimos intelectuales de izquierda y ahora idolatramos a Pinky y Cerebro. Nos importa un pico haber traicionado cada manifiesto libertario que alguna vez hayamos enarbolado. Eso si, seguimos adorando al Che Guevara y nos compramos su polera con un cheque del Bank of Boston, nos emocionamos escuchando “Imagine” en nuestros microcomponentes high tech, creemos en el “flower power”, hacemos el amor tóxico y odiamos la guerra. De hecho hacemos zapping nuestro 29 pulgadas cada vez que aparece una noticia sobre ellas.
Recordamos cuando escuchábamos a Víctor y al Quila. Intercambiamos anécdotas recordando lo combativos que éramos tirándole piedras a los pacos cuando no teníamos ni un cinco. Porque somos traicioneros…EL PUNTO ES QUE NO NOS DUELE. La insensibilidad es tremenda.
Somos judas que no están ni ahí con ahorcarse, las monedas de plata alcanzan para una chela después de la pega, para marearnos un poco después de tanta responsabilidad. Porque somos huevones de responsables, marcamos puntualmente nuestra tarjeta de respetables profesionales y somos de una eficiencia que asusta. La misma eficiencia con la que definimos la carta gant de nuestra locura, de nuestras destrucciones semanales , de nuestra resurrección dominical.
Parece que la culpa se nos quedó en algún pliegue de los ’80.
Dios se quedó hablando solo.
Si hubiera una iglesia de verdad me iría a tomar el caliz al seco como dice Bono. Pero no hay y no me enrrollo. Miro para otro lado, siempre hay “otro lado” donde mirar, la oferta siempre cubre cada puta necesidad de mirar para “otro lado”.

Somos punkies, rojos, yuppies, mutantes post y2k. Una sopa que lleva 30 años macerando nuestros microbios al calor de las tres décadas más esquizoides del siglo pasado. Cuando sacamos la cabeza de cara al 2000 ya no había nada, surfers del vacío, desnudos tratando de agarrarse de algo para no irse a la chucha. Con ganas de agarrar la moto y salir cascando al norte, pero somos cobardes. Somos tan cobardes que no lo puedo creer. Jamás nos pegaríamos un tiro. Somos cobardes porque cachamos que no ha habiso movida que resulte. No arrancamos porque no hay donde arrancar , porque hasta para arrancar hay planes turísticos que aseguran traerte de regreso sano y salvo.

Los hombres somos ángeles que vinimos a hacer turismo aventura.

Somos chatarra, neuronas a punto de colapsar, animales envueltos en cuero negro bombeando gasolina con sinapsis a dos tiempos y escape libérrimo (esa palabrilla de don Gonzalo) esperando al huevón que se pase la luz roja y nos estrelle contra la nada libertaria, el bendito shutdown y upgrade de sistema a la siguiente reencarnación.
Nosotros, los amantes de la pornografía que leemos a Borges. Nosotros, que eyaculamos con Matrix y Miike. Rebeldes de ni una huevá, sobregirados, amantes del hardcore xxx, el animé y el trance.

TODO POR UN POQUITO DE TRANCE.

Tratamos de ser rojos, verdes, mapuches, darks, chaquetas negras, cyberpunks y yuppies. parados en la mitad del 2001 y no sabiendo dónde estai parado.
Para a dónde va la micro, señor?
Somos cultos, universitarios, trabajadores. Subimos en la escala social y ahora trabajamos para los bisnietos del dueño del fundo donde eran explotados nuestros bisabuelos.
Somos trabajadores responsables. Bombas a punto de estallar. Pilares esquizofrénicos de la sociedad. Pilares NECESARIAMENTE esquizofrénicos para sostener una sociedad esquizofrénica que funciona a un ritmo que ya no puede prescindir de la coca y la cafeína. Ni el gobierno, ni la bolsa de comercio ni ninguna puta gerencia pueden funcionar sin nuestras overdrived neuronas hediondas a tartrazina y aspartame.
Pornochequeras hambrientas funcionando a dos pistones. Slayer, Ministry, tequila, psychoweb dealers. Kamikazes.com enchufados a una línea dedicada directa a www.dios.org, con el estado de cuentas metido en el culo y hecho un peo por la Kennedy dejando el desparramo de sueños, conectado a un cuete de buena yerba como quien se conecta a las supercarreteras del delirio hasta las cachas.

Gracias a Dios existe el cine. El cine es más entretenido que la vida, ellos tienen las aventuras por nosotros, ellos se enamoran por nosotros, ellos tienen las minas realmente buenas por nosotros. Y nada de tener hijos, no señores, no tenemos hijos porque lo estamos pasando la raja. Olemos la envidia de los que aperraron con cabros chicos a los veinte.

Valemos callampa pero tenemos excelentes razones, seguimos surfeando y leyendo a Blake, sigo con esta diarrea sobre el powerbook.

Sigo con esta diarrea sobre el powerbook.
Me miro en el reflejo de la pantalla en Sleep y no veo nada.
No soy casi todo.
No soy budista.
No soy indígena.
No soy Europeo.
“…hay algo peor que ser sudamericano sin ninguna de las ventajas de los verdaderos sudamericanos?”

Dios mío, que maravilloso atardecer estoy viendo desde el ventanal de mi departamento de soltero, decorado estilo japonés, mientras tomo una “dos equis” y escucho “Astral Projection” a toda raja. Porque escucho Música Electrónica y leo a maestros zen, porque soy demasiado cobarde para volverme alcohólico, soy demasiado responsable para seguir a kerouac, estoy demasiado cómodo debajo de mi colchón de pluma de ganso. Si, soy un hijo de perra…y qué.
Seek and Destroy a ritmo de rave, mareado y con ganas de tirarme por la ventana.
DELETE YOURSELF!
sigue, sigue, que no pare esta ginsberg chilensis, picante y tercermundista. Boletín de reclamo a quien le caiga el poncho, con nada nuevo en realidad, pero esta carrera contra el teclado me tiene tan hot que estoy que eyaculo, broder.

imagen ®Katina Huberman

Comments

2 Responses to “Invierno del 2001”

  1. enkeli on January 29th, 2006 8:07 pm

    me da una mezcla de risa y gusto leer ese manifesto treintón y esquizoide que escribió antes de conocerme. ^_^
    Por que ahora las cosas no son así… nee?
    Ahora toda esa energía que lo hacía casi explitar a cada momento puede usarla en cosas distintas a tratar de chocar a 140 km contra una pared…
    te amo mi ranita, mi ranita punk, roja y esquizofrénica…y tb tierna linda y buena…por que eso le faltó agregar, esa característica suya que a sus coetáneos parece faltarle..usted es bueno, es el chico malo mas bueno que he conocido…por eso duermo cada noche junto a usted bajo el colchón de pluma de ganso, oyendo embelesada la cantidad de cabezas de pescado que se le ocurren, queriendo que la noche no acabe jamás…

    te amo

    ^_^

  2. Anonymous on May 7th, 2006 2:42 am

    awwwwwww…

Leave a Reply