Soundtrack




¿Qué líquido escucho cuando navego a 120 kmh por las putas carreteras de la información, atravesando mis delirios como un pez martillo mientras la moto se cae a pedazos?
¿Qué canción derramo mientras despierto vomitando las neuronas a 800 kbps. Los ojos como polvo ferroso y descubro que no he despertado?
Definitivamente acá está la madre de todo:
Joel Peter Witkins, Floria Sigismondi, Trent Reznor.
Si pudiera cortarlos en pedazos y traérmelos en una maleta.
Acá los cosería primorosamente unos a otros, compartirían la misma vejiga, tres pulmones, la pierna a la nuca y las bases de sus espaldas unas a otras (un cañón de energía kundalini conectado a mi oído derecho, para escuchar los rumores de la maquinaria que fabrica sus pensamientos con madera, clavos y fierro oxidado, amarrados con susurros y lobos vivos en la cajita de música que toca “Closer” una y otra vez). Los metería dentro de la virgen del San Cristóbal para que irradiaran su toxicidad verdosa como explosiones nucleares a 16 Mghz cada 1/8 de segundo durante 6 putos días, hasta liberar el territorio de toda impureza, pulido, lustroso, vibratorio, y descansar el séptimo. Feliz, disolviéndome encandilado bajo los isótopos, mientras se me hace luz la oscuridad y el espíritu asciende regocijado, radioactivo e iridiscente; hirviendo espeso, listo para contaminar los pabellones del cielo con mi lengua de estroncio e iniciar la puta rebelión de una vez por todas.
Casi puedo ver a los Perfectos, al Imbunche, a la máquina dentro del Ygdrasil (que es dentro de la protagonista en realidad, dentro de su intestino grueso, aunque ni yo lo sabía hasta este momento). Ahí en esas imágenes está la textura, la misma pesadilla que me sube por la garganta y me ahoga como una correa de cuero al punto del orgasmo.
Mi anhelo es sodomizar a Trent Reznor a través de su ojo izquierdo y tocarle algún recuerdo con la punta de mi palabra hecha carne y letra abrasiva. Todos encorreados como bestias hambrientas, hasta que nos vamos a fade out y aparecen los putos créditos en helvética cuerpo 12 desplomándose hacia arriba y mi nombre no está ahí, pero se siguen escuchando los gritos a lo lejos, detrás de la cortina.
imágenes captures del videoclip “Closer” de Nine Inch Nails®
Comments
4 Responses to “Soundtrack”
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Wow…
Pobre trenty, lo que le espera..
Que lindas palabras, aunque la gran abundancia de p*tas me dejó en shock…
Te amoooooooooooooooo
Solo queria recomendarte un libro. Se llama Irresistible Empire. Nada mas que decir. El poder oculto esta en los rotary clubs.
Salute
los sonidos de nin se convierten en llaves luego de ser procesados por oidos de cerrojos rotos. Muy buen grupo, sobre todo con pretty hate machine.
Saludos, y luego se viene el dibujo de Ygdrasil… eso espero.
Me gusta mas que todo la primera foto: Hator, mujer minotauro, MUJER en toda su fuerza, su animalidad, su humildad, su secreto.