Marsilio Ficino
ES posible tanto desorden?
Es posible un Universo donde todo rota, muere, avanza, choca, estalla, se destruye? De inmensas bocas giratorias devorando mundos que aullan de dolor?
Hasta dónde es tolerable esta dinámica terrible de entidades hambrientas que se destrozan y se devoran a dentelladas unas a otras? Huyendo unas de otras, viviendo escondidas y llenas de temor unas de otras.
El llanto humano como único testigo despavorido de la violenta imperfección de las cosas del “cosmos”, que rueda flamígero hacia su tumba congelada en algún punto del futuro, cuando su líbido descontrolada y su hambre del tamaño del cielo se apaguen por fin y encuentre reposo, agotado y hediondo como un cadáver flotando boca abajo en las aguas heladas de la negra eternidad.
Hay alguna razón para tanto desorden?
Hay alguna clave perdida?
Qué secreto comercio nos perdió y desencadenó el derrumbe?
Un grupo pensó que quizá una roca desplazada de su punto de origen, o quizá un árbol, o un pueblo completo que debía ser borrado y las cosas volverían a la perfección perdida. Lloraban por los caminos rogando por la respuesta, envueltos en harapos y comiendo inmundicias.
(Una vez aplastaron a un bebé contra una roca).
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